La moda está en todas partes. Seguir tendencias es fácil, marcarlas no tanto. El cine es una expresión clásica del buen gusto (y el buen vestir). Decenas de miles de artistas se han inspirado en el séptimo arte para crear trajes y ropas. Y por supuesto, el cine ha hecho lo suyo en capturar el ciclo moda, arte y escritura.
“El Diablo Viste a la Moda” es una película de 2006, sobre una joven Anne Hathaway quien llega a Nueva York para convertirse en escritora y termina “accidentalmente” trabajando para una de las principales revistas de moda del país: Runway, liderada por Miranda Priestly, en una icónica Meryl Streep. El filme fue un éxito tan grande que se volvió una piedra angular de todo el elenco protagónico: Hathaway y Streep, además de Stanley Tucci y Emily Blunt, quienes a pesar de tener una larga y gran carrera, probablemente sean mejor conocidos para toda una generación por sus roles en dicha obra.
Entonces, una secuela era cuestión de tiempo: “El Diablo Viste a la Moda 2”. La producción de este filme es bastante directa. Hace un dos años 20th Century Studios comenzó a desarrollar esta obra, y solo bastó confirmar al elenco principal para hacerla una realidad.
En este filme Hathaway vuelve como Andy Sachs, una exitosa periodista en Nueva York, quien se ve recientemente empleada por su antigua jefa: Miranda Prestley (Meryl Streep). Esta relación traerá viejos recuerdos y las verán enfrentadas a la inminente amenaza de que un mundo de tecnología y corporaciones, en que hay que luchar por mantener la moda y el periodismo vivos.
Humanidad contra Artificio
El mundo ha cambiado mucho en 20 años. Cuando el filme original llegó a cines las revistas y el periodismo eran una forma factible de ganarse la vida. Uno como espectador (y como ser humano) podía vislumbrar este choque de personalidades porque el periodismo artístico era un negocio vivo. Pero en 2026, las revistas físicas ya casi no existen, todo es digital, y la escritura real tiene que pelear con basura en redes sociales hecha con inteligencia artificial.
Honestamente, no pensé que de todas las películas en cines, “El Diablo Viste a la Moda 2” sería aquella que mejor capturará esa ansiedad moderna, pero la crítica es filosa y efectiva. El filme pone el puño contra la mesa en su crítica a la hiper-tecnologización, y cómo estamos perdiendo las artes, la belleza y la humanidad al pensar que podemos solo comprar estos medios y hacerlos desaparecer para reemplazar su “contenido” por basura hecha por robots.
Pero lamentablemente así es como los idiotas de Silicon Valley lo ven, y me siento interpelado, como imagino muchos otros lo harán. Porque estos multi-millonarios están intentando remover la humanidad de todo lo que tocan. Y es tan satisfactorio ver un filme de alto presupuesto en 2026 ser así de crítico sobre el estado de las cosas. Asimismo que valida la existencia de esta secuela. Porque si bien todo sobre la producción de este filme apesta a “hicimos esto por dinero”, hay una buena idea que es llevada a práctica con elegancia.
Además de que esta es una película sobre moda. Entonces usan el choque de gustos para expresar que los tech-bros no tienen uno. Hay un ingenioso comentario sobre cómo el dinero no puede comprar el buen gusto. El diseño de vestuario caracteriza esto, viendo a estos millonarios comprar regalos caros sin pensar en su valor artístico (o incluso estético). Sin contar que se ven derechamente feos en sus pantalones de cotelé y chaquetas de trekking.
El filme ocupa el vestuario para describir a estos personajes y los entendemos con solo verlos. Andy es una chica quien viste bien pero con un claro uso utilitarista. No obstante, cuando debe resaltar, resalta. Puedes leer a estos personajes por su ropa. Y es un claro contraste con lo vacío y amargo del mundo corporativo que no ve el arte o la moda como elementos dignos de ser preservados.
Secuelitis
No hay que darle vueltas al asunto: esto es una secuela.
Nunca he adorado la obra original, si soy honesto. Es una excelente película, pero no está en mi salón de la fama de grandes comedias del siglo 21. Sin embargo, sería tonto no aceptar que es una de las obras más icónicas del milenio, y que una nueva entrega tendría duros zapatos que llenar.
Un primer tropiezo es que, al ser una secuela, tenemos un montón de puntos que se repiten constantemente. El filme desea que recuerdes en todo momento una mejor película que no está viendo ahora (la original).
No dudo que gente ha visto tanto “El Diablo Viste a la Moda” que se lo sabe de memoria, pero sin tenerlo fresco, esta secuela solo hace referencias escupidas sin sentido real. Es como si la película estuviera insegura de vivir sobre sus propios pies.
Pero además el filme necesita darse miles de vueltas para ensamblar su historia. Andy llega a Runway porque hay un escándalo que tiene apretada a la revista y a Miranda. Ella llega y lo resuelve en un par de escenas. Luego necesitamos otro incidente para gatillar la historia que sí supongo que es el grueso de este filme. Sin contar que el filme necesita giros y traiciones que me parecen innecesarios para una película con conflictos tan claros y eficientes. Es como si necesitaran darse vueltas para contar la historia que sí quieren contar. Como si no confiaran en el material que tienen a mano.
Luego está la sub-trama amorosa, que además de prescindible, es tiempo perdido. Cada vez que volvemos a Andy y el chico con el que está saliendo, siento que nos están privando de la historia que sí queremos ver: sobre Miranda y Runway. Puedo imaginar una historia que no involucra romance de ninguna forma y que luego vino un productor y dijo: “no, incluye un weón aquí”.
Dirección y Personajes
David Frankel no es el tipo de director que haya hecho mucho con su carrera. Probablemente la única gran película que ha hecho ha sido “El Diablo Viste a la Moda”. Pero en honor a la verdad, esa sí es una gran credencial. Me gusta cómo el filme usa tanto Nueva York y Milán como si fueran otros protagonistas. Hay un gran uso de espacio y personalidad. Y el hecho de que usen esas locaciones le da un realismo que está en contacto con la belleza y arte que el filme quiere pregonar.
Asimismo, esta obra tiene la suerte de tener a todo el elenco protagónico de vuelta en sus roles icónicos. Es difícil no ver cómo los años han pasado, pero el filme es efectivo en retomar muchas de estas dinámicas. Sí creo que en este proceso termina retrocediendo en muchos actos. Por ejemplo, la película necesita reiniciar a Miranda porque es tan buena siendo una villana que necesitas que siga siendo autoritaria y cruel, pero tampoco se compromete al cien por ciento. Quedamos en este incómodo limbo en que no es un personaje completamente realizado, pero tampoco es el diablo.
Anne Hathaway tiene el trabajo más sencillo porque su personaje es el rostro del filme. La película la posiciona en un lugar razonable donde estar, y su ardiente optimismo crea un balance con el resto del elenco. Qué decir de Stanley Tucci. Él es *muack*. Tiene algo real que hacer en el guion, y por supuesto, Tucci es tan carismático como siempre.
Mi mayor problema es Emily (Emily Blunt). Parece ser el remate de un chiste, y no tener un real desarrollo. Sin contar qué es protagonista de un desenlace incómodo.
Ese final… (SPOILERS)
Me llama la atención que al leer la premisa en sitios como Letterboxd, prácticamente se revela este elemento de la trama: aparentemente Emily es la… ¿antagonista?
Por un lado… ¿no lo es? No al menos por casi toda la película. Rara vez se trata a Emily como una villana, todo lo contrario, es la amiga del grupo que resulta que trabaja en Dior. Y si bien el guion la usa como el remate a un chiste cada vez que vemos su relación con Benji (Justin Theroux), no diría que es percibida dentro de la historia como una fuerza antagónica.
Pero luego resulta que traiciona a Runway para quedarse con la revista y reemplazar a Miranda. Y si bien tiene legítimos motivos para odiar a Miranda, es incómodo que se sacrifique su personalidad para hacerla una villana. Su plan es tan cómicamente malvado que ni siquiera puedo creeme todo este giro y conclusión.
Ahora, obvio, esta película quiere un final feliz, así que tenemos una escena final en que Andy y Emily se reconcilian porque no podemos comprometernos con Emily siendo “mala”, pero es una rara sucesión de eventos. Ni siquiera hay algo cercano a una confrontación final, todo se resuelve por detrás y no vemos ninguna especie de colisión real al hecho de que ella traicionó a Runway. Gente va a defender esta decisión porque la película ya hace un chiste de su personaje, pero no la compro.
Luego además está la sucesión de eventos que llevan al final. Esta es una película (en el fondo) sobre cómo la tecnología intenta reemplazar la belleza humana, pero nunca lo hará. No obstante, tiene que pasar un buen grueso de la duración para empezar a tantear estas ideas. Todo el primer acto es sobre Andy haciéndose cargo de las relaciones públicas de Runway, lo que también es raro porque es un literal lavado de imagen. Sí, los personajes dicen en voz alta que se están vendiendo, pero no porque lo expliciten está bien, es como “ah sí por si acaso vamos a vender nuestros principios, qué importa”.
Pero luego cuando Irv (Tibor Feldman) muere es tan… aleatorio. De repente todos están pendientes al ascenso de Miranda, un tipo muere, y ahora esta película es sobre cómo todos tienen que lidiar con la empresa siendo destruida por multi-millonarios. Sería una pastilla más fácil de tragar si no pasara todo en dos minutos. El caballero se desmaya en su fiesta de cumpleaños y PUM! funeral. Podrían haber usado un poco más de tacto.
Conclusiones
El guion de este filme es un desorden de muchas historias compitiendo por atención. Pero al final del día, dentro de su imperfección, crea algo humano que está en directa conversación con sus temas sobre belleza versus tecnología. Me genera algunos sentimientos encontrados. Desearía haberla amado, porque tenemos grandes ideas sobre la mesa, pero también creo que es un gran mérito que hayan hecho una decente secuela de lo que pudo haber sido un desastre.
No amo esta película, pero creo que tuvimos una buena resolución, y si sienten un mínimo de curiosidad no podría disuadirlos de verla, va a ser una de las obras más comentadas del año, y se ganó su lugar bajo el foco. Es divertida, entretenida y carismática. Aún cuando pueda estar demasiado enamorada de la obra original, es una película hecha por humanos sobre el carisma de hacer cosas hermosas y con significado.

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