Green Day. Un grupo fundamental de los 90s, 2000s. Y para qué me hago, mi primera banda favorita.
No tiene sentido siquiera fingir imparcialidad cuando fui un fanático de Green Day toda mi vida. Tengo todos sus discos en CD hasta el “Revolution Radio”, varios vinilos de su música. Los he visto cuatro veces en vivo, incluyendo un viaje a Los Angeles el 2024 para ver el tour de aniversario del “Dookie” y “American Idiot”. No puedo siquiera apostar a un grado de neutralidad cuando su música ha sido así de fundamental en mi vida.
No obstante, ser fanático de algo no significa ser ciego. Muchas veces vemos película sobre cosas que amamos y sus falencias son tan evidentes que ni todo el entusiasmo del mundo podrían deshacer nuestra aversión. Pienso en todos los documentales de música que he visto y son abdominales en concepción ritmo y propuesta.
Con esos dos puntos de vista yuxtapuestos, la semana pasada vi “Nimrods”. Un filme de ficción, semi-autobiográfico, sobre Green Day. Dirigido por Lee Kirk quien ya había trabajado con el vocalista y compositor Billie Joe Armstrong al dirigirlo en su debut como actor protagónico: “Ordinary World”. La película tuvo su premiere mundial el año pasado en Toronto (con el nombre “New Year’s Rev”), y estas últimas semanas llegó a los cines de planeta en un estreno limitado a un par de días.
En este filme tres amigos: Tommy, Fred y Chad (Mason Thames, Kylr Coffman y Ryan Foust) son miembros de Analog Dogs, un grupo punk de Kansas City. Ellos emprenderán viaje a Los Angeles al creer, equivocadamente, que estarán teloneando a Green Day en su show de año nuevo.
Algo inmediatamente obvio es que esta no es una biografía. Ni siquiera pretende serlo. Crea una premisa ficcionalizada, basada en historias reales del grupo. El protagonista perdió a su padre siendo muy joven. El baterista tiene planes de ir a la universidad por encima del futuro de la banda. En un momento les arrojan barro al escenario como en el show de Woodstock 94. Este trío protagónico es una representación de la banda, sin serlo en la práctica.
La película no quiere convencer a nadie de que esta es una historia de origen de Green Day, y a través de ese marco de referencia, puede tomar libertades creativas y evadir el tipo de restricción típico de una biopic. El rango de tiempo es una semana. No sabemos qué pasa con estos chicos una vez el filme termina. La obra no tiene ninguna responsabilidad con el espectador o la realidad por representar la historia de forma legítima. Su único propósito es ser una entretenida y excitante comedia musical. Y es efectiva así.
La película es un poco masturbatoria sobre el legado e impacto de Green Day. Todos en este filme adoran a la banda, creen que son lo máximo, y lo entiendo, es una película sobre Green Day, y el trío es uno de los grupos musicales más exitosos y populares de la historia. Pero cuando los protagonistas llegan a un bar perdido en la carretera y todos resulta que adoran a Green Day tanto como ellos (y recuerdo que esta es una película co-escrita por la banda), siento que es un poco mucho.
También es un filme lleno de clichés. No los clichés de una biopic, pero sí los de un road-trip. Casi que podrías adivinar cómo el filme va a terminar desde sus primeros pasos. Pero también debo recordar que: los clichés son clichés por un motivo, porque funcionan. La estructura del filme le permite tener una resolución satisfactoria y ser entretenida e incluso inspiradora a través de esta narración.
Porque ese es el meollo de esta película. Es el tipo de filme que te recuerda las bondades de ser adolsecente, ser aweonao, tomar un instrumento y salir a devorar el mundo. Tengo una debilidad por obras cuyo núcleo es sobre ser joven y tener la energía para hacer lo imposible. Hay algo en tu cuerpo que es incapaz de medir la longitud de tus acciones, lo que hace esa la mejor edad para ser estúpido. Los filmes que entienden eso y lo exploran con tanto calor y color están diseñados para inspirarte a tomar una guitarra.
El trío principal es carismático. Tenía dudas sobre Mason Thames porque es el rostro más reconocible de los protagonistas, pero vende bien este rol de chico desinteresado en el futuro, cuyo presente es el ahora: tocar fuerte y conocer a Green Day. No obstante, Kylr Coffman es un gran descubrimiento. Este chico tiene increíble ritmo para la comedia, espero verlo en más proyectos así. Toma perfecto el rol de tipo que es demasiado estúpido para entender sus alrededores, y cuyas infortunias son producto de una ingenuidad que es hasta adorable. Ryan Foust es tal vez un poco mucho de repente. Su personaje es el ñoño no-punk quien claramente no encaja en este grupo, pero tiene un sólido arco y creo que, si hay un problema, es más el guion que su actuación.
El enlace más débil es Mackenna Grace. Ella tiene un rol completamente secundario, pero simplemente no puedo verla como una chica punk. No lo veo. Se ve como una estrella de Hollywood. Disculpen.
Me encanta la integración de la música. El filme tiene tus clásicos hits de Green Day, pero también una serie de joyas que son inmediatamente reconocibles para cualquier fanático, aún si no obvias para el publico masivo. La elección de canciones está más motivada por qué encaja en qué lugar, versus solo llenar esta banda sonora de los mayores éxitos de la banda (aunque sí están casi todos los éxitos de la banda).
Sin embargo, mi aspecto favorito de la música, es que cuando las bandas independientes tocan canciones propias, se sienten como maquedas de un grupo punk joven. Estos temas fueron compuestos por el hijo de Billie Joe Armstrong y se nota de buena forma. No son como canciones de Green Day, tienen su propia onda y estilo. Incluso si no van a ser tu nuevo tema del verano, son convincentes en el sentido de: «sí, puedo imaginar a un trío de jóvenes tocando esto». No intenta ser explosivo, es real.
Green Day… bueno, están aquí. La primera escena en que aparecen como ellos mismos es medio ufff, pero son mucho más carismáticos cuando toman un instrumento y tocan en vivo. Habría preferido que se guardara su aparición hasta el final. Verlos tan temprano en la película me hace sentir como que ya no es tan especial si llegan a verlos en la conclusión.
Lee Kirk es un sólido director. No hace una obra maestra, pero es servible. No sé si puedo decir que esto es SOLO para fanáticos, porque es lo suficientemente abierta al público para ser disfrutable como una entretenida obra de comedia de amigos. Pero no pierde lo único de la música, y el tacto juvenil. Es perfectamente práctica en su propuesta.
Este es un filme difícil de evaluar en términos objetivos. Es una obra hecha con amor y corazón sobre ser joven y sentir que el mundo es tu banda favorita y tu grupo de amigos haciendo música. Es una recomendable y efectiva comedia de adolescentes y podría imaginar tanto a fanáticos como no-fanáticos teniendo un gran momento.

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