LA INVITACIÓN: «La delicada tela del matrimonio» — CRÍTICA

El cine y la comedia tiene la cualidad de enfrentar con liviandad temas que pueden ser complejos de conversar en nuestra intimidad. ¿Cómo sabes si una relación que pende de un hilo está lista para saltar al vacío? Somos seres complicados y esos hilos se enredan aún más cuando estamos en compañía de gente con quien queremos compartir toda una vida.

Olivia Wilde, es una destacada actriz convertida en directora, quien debutó el 2019 con su increíble “Booksmart”. Un filme que definió ese año, y una especie de clásico moderno de comedia de adolescentes en la escala de predecesoras como “Supercool”. En 2022 fue menos exitosa.

Debo admitir que soy parte de la siete personas en el mundo que disfrutaron “No Te Preocupes Cariño”, y que, independiente de las polémicas, siguió manteniendo fe en su obra. Pero hay que aceptar que su legitimidad como autora con un éxito y un fracaso dejó en perpetua duda: ¿qué sigue después?

“La Invitación” es su nuevo filme. Con una premiere en Sundance este año, este filme es una adaptación de la cinta española “Sentimental”. Llegó recientemente a cines donde tuve la oportunidad de verla.

En esta película Seth Rogen y Olivia Wilde hacen de Joe y Angela, cuyo matrimonio pende de un hilo. Cuando invitan a cenar a sus enigmáticos vecinos de arriba (Penélope Cruz y Edward Norton), la velada toma un rumbo inesperado.

Dirección teatral

Es claro que después de algo como “No Te Preocupes Cariño” Olivia Wilde decidió que su próximo proyecto debía ser a menor escala. Esta película es diametralmente opuesta en producción a sus dos piezas pasadas. No es una comedia adolescente, ni un thriller de ciencia ficción. Este es un drama humano sobre relaciones humanas.

El estilo es teatral. Todo el filme habita en una locación. Fuera de la secuencia inicial donde vemos a Seth Rogen recorrer en bicicleta lo que creo que es San Francisco, el filme comienza y termina en su departamento. La cinta se sostiene como una obra de teatro, a través de la bella dirección de arte, el guion, y unas impecables actuaciones.

Wilde dirige por primera vez en filme, y el grano es protagonista. La cámara luce sucia, dañada. Visualmente hay un trabajo maravilloso de sombras y movimiento. Aún si la producción es claustrofóbicamente limitada, no pierde el dinamismo ni potencia de su presentación. Es una delicia visual.

He visto “Sentimental”, la cinta original en que está adaptada. Y debo ser honesto, no me gustó mucho. El filme luce como una película más desechable y aún con sólidas actuaciones no puede elevar un decente guion a más que un filme restringido en propuesta e ideas. Por el contrario “La Invitación” toma esta premisa y te engancha a ella. Estas pegado a la pantalla desde el comienzo y los sacudones emociones te suban y bajan de tal forma que nunca pierdas contacto con la imagen.

Actuaciones

Pero el corazón son las actuaciones. Esta película tiene el poder estelar de cuatro protagonistas: Seth Rogen, Olivia WIlde, Penélope Cruz y Edward Norton. Todos entienden la tarea.

Wilde y Rogen son el matrimonio protagónico. Desde el comienzo entrevén esos detalles y sutilezas que demuestran que una relación  no está en un buen lugar. Hay roce constante, pequeños momentos de pasivo-agresividad en que no pueden permitirse el uno al otro ser la persona que necesitan mutuamente.

Sí creo que el filme, de vez en cuando, puede ser un poco insoportable en su insistencia de hacer a estos personajes idiotas carismáticos. Por ejemplo, Seth Rogen no quiere que sus vecinos vengan a la casa a cenar. Hay una discusión constante sobre si hablar o no con ellos sobre los gemidos que se escuchan todo el tiempo desde su departamento. Y lo entiendo, en general funciona bien tener a Rogen como este tipo desubicado y egoísta que solo piensa en sí mismo, pero de repente es un poco mucho. Hay instantes donde me dan ganas de cachetear a Rogen porque no es capaz de pensar en alguien que no sea él por dos segundos. Está bien, así es el personaje, pero necesito algo de balance para no odiarlo todo el tiempo. En general está bien balanceado, pero hay instantes en que me hace perder la paciencia. 

Por otro lado tenemos un delicioso uso de Cruz y Norton. Su química es impresionante, pero no porque se demuestren genuino amor todo el tiempo. Tú ves también entremedio de sus mentiras, incluso si los personajes mismos no lo saben. Es ese sello de una gran actuación en que ellos interpretan algo que saben que no es así necesariamente. Hay como dos o tres capas en estas actuaciones.

Además que todos son muy divertidos. No hay que olvidar que esta es una comedia negra. El filme se rie de los conflictos maritales y nos fuerza a enfrentar la verdad incómoda de estar en una relación sin amor. Pero no deja de ser chistosa. El humor me sacudió varias carcajadas, y aún si me puso incómodo de vez en cuando, tendrá estos arrebatos de ánimo que te tendrán enganchado hasta el final.

«La Invitación» es un POTENTE 8/10

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