FUE SOLO UN ACCIDENTE: «Cine de protesta» – CRÍTICA

¿Cómo se combate un régimen totalitario? ¿Son las cámaras armas?

El cine iraní lleva años portando esta causa de rebeldia, de batallón, de guerrilla. Tan solo el año pasado una de mis películas favoritas fue “La Semilla del Fruto Sagrado” que tomaba los movimientos sociales y los posicionaba en el corazón de una familia iraní.

Y Jafar Panahi es uno de los artistas íconos de esta generación. Reconocido por clásicos del cine como “El Globo Blanco”, su última década ha tenido estos tintes de agresión, que vienen directamente de su relación misma con el gobierno. En 2010 Panahi fue arrestado y sentenciado a seis años en prisión junto a una prohibición de no hacer películas por 20 años. Esto claramente no lo ha detenido, en 2011 hizo su increíble “This Is Not a Film” como una respuesta directa a su sentencia. Así que sí, dicho de una forma u otra, el régimen iraní no tiene la mejor relación con sus artistas.

“It Was Just an Accident” es la última película del director. Estrenada en la selección oficial de Cannes este año se llevó el premio mayor del festival: la Palma de Oro, uno de los galadores más prestigiosos del séptimo arte, que en la última década filmes como “Shoplifters”, “Parasite”, “Anatomía de una Caída”, y “Anora” se han llevado.

Y con esto Panahi no solo entra en esa prestigiosa lista, además de uno del puñado de directores que han ganado el Leon de Oro en Venecia, el Oso de Oro en Berlín y la Palma de Oro de Cannes, junto a otros autores como Michelangelo Antonioni y Roger Altman.

Así que sí, esta era lejos de una de las películas más anticipadas del año. Y tuve la grandiosa oportunidad de verla en su estreno por la pasada edición del festival de cine de Santiago.

Y en este filme Vahid (Vahid Mobasseri) es un mecánico quien fue alguna vez encarcelado y torturado por el régimen iraní. Un día se encuentra con lo que él presume fue su torturador: Eghbal (Ebrahim Azizi). Casi seguro que él es el carcelario mejor conocido como Pata de Palo, Vahid gatillará una serie de eventos que irán escalando en magnitud, todo en búsqueda por descubrir si fue o no su torturador.

Cine de protesta

El cine de protesta es un arma tan antigua como el arte mismo, como el cine mismo. Y una cosa que caracteriza al cine iraní moderno es este lente de crítica social. Porque algo curioso que ocurre, es que muchas veces tenemos filmes que evaluan situaciones de violencia autoritaria una vez el autoritarismo se acabó. Es decir, qué más fácil que criticar algo que es historia, pero lo intenso es que este filme vive en una modernidad tan presente que sin ir más lejos, películas así deben rodarse en secreto.

Ahora ya sé que centrarse demasiado en el contexto de estas películas diluyen su poder, como si de verdad lo único bueno que tuvieran a favor fuera el cómo se rodaron y no qué dicen. Pero es importante destacar que las cosas no viven en una burbuja y que este cine es tan iracundo porque se hace con la violencia sobre la piel. Y Jafar Panahi da golpes contra la pared en este guion.

Este filme es brutal. Es un tornado de emociones que parece que va a un lado solo para dirigirte a otro, y su drama es tan intimo que a ratos parece documental.

El corazón de este filme es un elenco que va creciendo y creciendo, todos con una historia personal sobre el tal Pata de Palo. Y esto se canaliza hacia una increíble espectacular escena en que estos personajes narran su relación personal con este personaje, en una brutal secuencia de diálogo.

El filme es relativamente simple en su presentación. Una modesta cantidad de palos, principales estáticos y sin cortes, que asemejan la historia más a una obra de teatro que una película. Pero es esta falta de corte y tal vez “estilo” lo que sacuden el drama de estos personajes. Y como dije, te hacen sentir junto a ellos y su dolor.

Humor, drama e intimidad

Panahi experimenta mucho con el tono de este filme. Si bien en el papel tenemos un drama devastador, eso no lo limite de ver el humor en esta situación.

Soy un baboso por historias sobre situaciones escalando fuera de control. Y lo fascinante aquí es que el filme se eleva más y más hasta un punto en que parece una olla a presión.

La dirección encuentra estos momentos de humanidad en situaciones desesperantes e incluso cuando los personajes están vomitando su corazón, el estilo en la fotografía y montaje te mantienen en cada escena. Si bien el filme puede bordear en el melodrama, nunca me sentí fuera del contexto que estamos viendo, por el contrario, me sentía uno con estos protagonistas y su dilema.

Y por cómo la situación va escalando, el filme tantea con lo ridículo de algunas decisiones o giros. Por ejemplo, en un momento nuestros protagonistas deciden ayudar a alguien que va completamente contra el sentido común, pero esto define su corazón, incluso cuando pueda sonar exagerado y quizá agarrar con fuerza excesiva la credibilidad de la historia. 

Lo bello es que las actuaciones se mueven en este naturalismo y sostienen este drama. No soy familiar con ninguno de estos actores, pero nunca sientes que estés viendo unas interpretaciones. Los personajes respiran como seres reales y toman decisiones apresuradas y dementes, que cambian cada media hora en base a qué sienten en ese momento precioso.

Entiendo que gente podrá ver algunas elecciones como decisiones incoherentes con la historia, pero siento que la misma contradicción es una prueba de humanidad. Cuando un personaje decide hacer algo tan difícil, arrepentirse es solo una extensión de lo que te vuelve humano.

Y pensemos en el título mismo. Una expresión que se arroja en la primera escena de esta película, y que en contexto significa algo relativamente distinto, pero igualmente poderoso a lo que implicará después. Cosas pasan y estás en el lugar y momento equivocado. Y hay dolores que no se corrigen con nada. Traumas que son para siempre.

La explosión del clímax

La cosa aquí es que si el filme solo fuera lo que he dicho hasta ahora, sería una excelente increíble película, pero donde realmente cae en ese territorio brillante es con su conclusión. Evitaré referirme a cosas específicas porque esta película aún no ha tenido un estreno masivo.

Los últimos 20 minutos son de esas secuencias que te agarran el aliento en la boca. Mientras veía esta película me preguntaba: “hacia dónde vamos con estas decisiones”, “cuál es una conclusión natural a estos eventos”. Y el filme no tiene una respuesta fácil porque no hay una respuesta fácil. Pero la dirección a la que se lleva a sí misma en esa conclusión es emocionalmente devastadora.

El plano final de este filme me dejó con el corazón en la mano. Y sin mostrar nada, lo dice todo. Es este gran cierre sobre el efecto de la tortura y persecución político. Porque al final todo llega a un hecho muy simple: en un régimen autoritario, la paz no existe, nunca, de ninguna forma, te sentirás seguro mientras haya torturadores allá afuera.

Y es un mensaje que no solo es deprimente, sino que además carga con una gran responsabilidad política. Porque llega un punto en el guion en que si los personajes deciden hacer una cosa u otra con este tipo quien creen que fue su torturador, tú piensas “qué dirá esto sobre tomar acciones reales en el mundo real”. Y temía de todo corazón que el filme fuera a concluir con un mensaje vacío sobre dar la otra mejilla.

Con ese último plano, el filme encuentra una tercera respuesta, que es más difícil, pero más devastadora. Y aplasta al espectador contra una realidad dura, que existe todavía en Irán, pero que también se puede extrapolar a cualquier tipo de totalitarismo latente. La violencia política es más dura porque se ejerce contra el pueblo mismo. Contra cualquier intento de mejora, de cambio, de progreso.

Conclusiones

Jafar Panahi es de esos grandes autores que tenemos todavía, y estoy muy feliz de haber podido ver su obra maestra en cines. Si bien el director tiene esta extensa filmografía llena de clásicos, no puedo decir que he amado varios de sus puntos más alto, pero con este filme, caigo ante sus pies.

Esta es muy definitivamente una de las mejores películas del año. Un drama político, que mezcla el suspenso con toques de humor negro, en un filme que es tan memorable como devastador.

Nada que agregar, si esta cinta no estaba en su radar, ponganla inmediatamente en su mira. Esta película será de esas obras de las que definitivament estaremos hablando de aquí al futuro.

“It Was Just an Accident” es un LIGERO 9/10

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