LA OLA: «Grandes ambiciones» – CRÍTICA

El 2018 en Chile ocurrió lo que ahora se conoce como el “mayo feminista”, en que movimientos feminstas se tomaron múltiples universidades en varios puntos del país, en denuncia contra el abuso, el acoso, y el inoperante sistema de apoyo, respaldo y justicia. En paralelo, Sebastián Lelio recién venía de hacerse con el primer Óscar en la historia de este país, de la mano de su filme: “Una Mujer Fantástica”. Y con ello Lelio cimentaría una respetada carrera que venía trabajando desde obras como “Gloria”.

La cosa con el cine de Seba Lelio es que si bien me declaro un gran admirador de su trabajo, creo que es la perfecta representación de que “nadie es profeta en su tierra”. Y así, “La Ola” es su primer filme hecho en Chile desde “Una Mujer Fantástica”.

Esta película se estrenó originalmente fuera de competencia en el festival de cine de Cannes a inicio de este año. Y llegaría a salas chilenas hace tan solo unos días, donde tuve la oportunidad de verla.

En esta obra, Daniela López interpreta a Julia, una estudiante de música quien se ve envuelta en el movimiento feminista de su facultad, cuando de repente, se convertirá en el centro de atención de esta revuelta.

Cine sobre feminismo

El feminismo no es un tema popular. Ya es un desafío siquiera plantear la idea de hacer una película sobre el movimiento feminista, y súmale a eso que este es un musical. Es casi que la receta para hacer un filme anti-popular, una película hecha matemáticamente para no gustarle a nadie.

Pero debo ser sincero y admitir de una: creo que esta es una genialidad.

Lelio bebe del imaginario del movimiento feminista, y crea una película que no es necesariamente *sobre* el movimiento. Con esto quiero decir que esta no es una cinta que busque ser la película para acabar con todas las películas sobre feminismo. Y creo que mucha gente se enfrentará a ella buscando precisamente eso. Un filme que sea la obra insigne de los movimientos sociales que caracterizaron el 2018.

Si bien los movimientos feministas son contextuales, y el corazón de este filme es sobre feminismo, su tema central no es ni una lección de política de género, ni mucho menos un intento de guía sobre qué debería ser o no ser el feminismo en el siglo 21. Esta película es una reflexión sobre qué significa ser parte de este movimiento, especialmente como víctima de abuso.

El guion hace algo muy inteligente, y posiciona este filme a través del punto de vista de Julia. Y por lo mismo, vemos todo a través de su lente, de sus ojos. Vemos cómo este movimiento elevándose como una bola de nieve afecta la psicología de alguien, y cómo puede freírte.

Porque al final, por triste que sea, esta película presenta la tragedia de la insatisfacción. El hecho de que el sistema es injusto y hay muy poco que se puede lograr porque la asimetría de poderes está hecha para mantener a la gente con poder, bueno, con poder. Y puedo entender que esto hará de una experiencia frustrante.

Pero siendo sincero, mi mayor temor al enfrentarme a esta película era el amarillismo. Una película que no se comprometa con nada y solo diga “todos son malos”. Por el contrario, este guion es muy sincero sobre qué quiere decir, y qué quiere lograr. Es sobre como denunciar te deja de conflictiva, te destruye, te devora, y al final parece lograr muy poco, pero a través de la alegoría de la música, ejemplifica que sacar la voz es sobre sacar la voz.

Un musical en Santiago

Ahora, este es un musical. Y mucha gente marcará inmediata distancia con esta película por esto, porque no es popular hacer un musical. Si le preguntas a cualquier su género menos favorito apostaría un dedo que el primer lugar lo ocuparán los musicales.

Pero adoro un gran musical. Adoro secuencias de baile exageradas, la sinceridad de la música. Es un género de fantasía hecho para el teatro y el cine. Y hay algo muy teatral en cómo esta película aborda las actuaciones y la danza.

La dirección construye un estilo de música en que la primera mitad es casi que un constante cebo. Tú piensas que vas a picar, que cada escena decantará en un baile, y el filme te niega eso. Como la experiencia en primera persona es a través de los ojos de Julia, ves cómo el mundo parece burlarse de la protagonista, en su inacción, en la asimetría de poder.

Hasta que la música estalla. Y es un movimiento genial. La protagonista toma una decisión que en perspectiva es minúscula, pero el filme es tan exagerado en su marco y su expansión, que este pequeño desahogo decanta en un movimiento y en una espectacular brillante segunda mitad.

El nivel de producción es admirable. Es bruto en todos los buenos sentidos.

Y la película aprovecha cada rincón del centro de la capital. Esto es muy personal, pero este filme me habla en que yo viví esta época como un universitario. Es toda una cosa que esté acá como un hombre a hablar sobre esta época, pero tanto del imaginario me es tan familiar, que debo aplaudir como Lelio replica una era que yo viví como universitario.

Los andenes del metro, las veredas en la alameda, el hall de la facultad. Hay planos exteriores que son inmediatamente reconocibles: el GAM, el Instituto Nacional, el metro. Hace años me vengo quejando que es difícil encontrar un Santiago vivo en el cine chileno, y Lelio hace un Santiago de fantasía que es increíblemente cercano a una realidad que yo viví de forma diaria.

¿Cuál es el punto?

Este elenco es masivo, y el filme se expone mucho al ridículo. Mientras lo veía, hay varias cosas que son un producto de hacer un filme tan ambición con un panorama tan masivo. No todas las actuaciones son perfectas. Daniela López hace un excelente trabajo con esta protagonista, pero tenemos miembros del elenco que hacen lo mejor que tienen para hacer de este diálogo natural.

Y también es cierto que mucho de este diálogo es extraño, no porque sea lejano a su lugar de origen, sino que porque es demasiado cercano. La forma en que la gente hablaba en las tomas feministas es algo que a mucha gente le da vergüenza ahora, pero amo que el guion no se aleje de este vocabulario e intente modernizarlo, lo presenta tal y como es, y a pesar de la vergüenza que a gente le pueda dar, creo que es el movimiento correcto si quieres garantizar que el filme tenga vida hacia el futuro.

Pero al final el filme sí se echa a mucha gente encima. Puedo bien imaginar conversadores odiando esto por su mensaje de denuncia, pero también a feministas detestando cómo la película ilustra el movimiento. Pero de todo corazón, no creo que el punto de esta historia sea la apatía. Es más bien una voz de denuncia sobre lo injusto que es el sistema, pero aún con la oportunidad de quedarse en un mensaje pesimista, el punto es precisamente que lo único que las mujeres tienen es a ellas mismas, la sororidad de sus compañeras, las redes de apoyo, porque no pueden confiar en el sistema para arreglarse solo.

Me encanta cómo el filme ilustra la frustración de la denunciar. Lo horrible que es para las mujeres denunciar ante los pacos, o hacerse de banderas que sean demasiado pesadas para cargar. Cómo muchas veces hasta son arrebatadas de una voz, limitadas de hablar por ellas mismas.

Adoro la decisión que la denuncia central sea precisamente contra un “aliado”. Una de las mejores escenas es esta secuencia de cueca en que dice algo así como “entiendo lo que sientes porque tengo una madre y una hermana”, sumado al hecho que la cueca es un baile que se trata sobre el hombre persiguiendo a la mujer.

Hay una increíble deconstrucción sobre los límites del consentimiento. Que no es no, pero también no decir nada es no. Y lo imposible que es encontrar pruebas cuando el abuso está hecho para no tenerlas. Si alguien abusa de ti mientras estás dormida, ¿qué prueba tienes? Es tu palabra contra la de él y el hombre siempre tiene la balanza a su favor.

Y la película también se echa a los medios, los padres, los profesores, los activistas políticos. Creo que puede pecar de odiar a todos un poco, pero al menos no es cínica al final, acepta la realidad como es y saca algo de ella. Es un mensaje difícil de tragar, pero con un punto. Y admiro que el filme tenga el puño para escribirlo.

Conclusiones

“La Ola” es una película curiosa. Es fascinante que existe. Esta producción me hace querer que sea un éxito para que tengamos más películas de esta escala, pero también debo aceptar que es un filme hecho para ser difícil de tragar.

Mi amigo Charlie escribió en su opinión de la película que “La Ola es sobre lo difícil que es hacer una película como La Ola”. Si hasta Lelio se mete a si mismo en el texto para hacerse cargo de la implicancia de porqué está él contando esta historia.

Y tenemos largo y extendido para debatir sobre los cimientos de este filme, pero esta es una película que existe, y que no tiene miedo de hacerlo. Es exagerada, tiene emociones fuertes, y está enojada. No puedo decir que no la admiro por eso.

Esta película es difícil de vender, y sé que estoy nadando contra la corriente al dar esta opinión, pero si algo puedo decirles es que no es una película que los dejará indiferentes. Es difícil no tener una opinión sobre esta cinta, y por lo mismo, les recomendaría de todo corazón que le den una oportunidad. Si no por sus temas, por la belleza de ver a Santiago bajo los lentes de la fantasía musical.

Espero de todo corazón que tengamos más películas así de locas. 2025 ha sido un gran año para el cine chileno, y no tengo miedo de decir que esta solo se suma a la genial filmografía de cine nacional que he visto este año en cines.

“La Ola” es un SÓLIDO 8/10

Deja una respuesta

Descubre más desde baja frecuencia

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo