BACKROOMS: «Superficial minimalismo» — CRÍTICA

Los espacios liminales son una presencial esencial del cine de terror. ¿Qué puede dar más miedo que lo desconocido? Un lugar deshabitado vive en constante tensión de que cada esquina podrá venir tu peor pesadilla. El cine puede construir legítimo suspenso a través del silencio, del espacio negativo, de aquello que “no es” en contraposición a lo que “sí es”.

El internet ha parido una serie de hitos culturales que ahora vemos reflejado en distintos medios, incluyendo el séptimo arte. Los backrooms son una especie de “creepy pasta” que comenzaron a circular por 2019 en una serie de fotos de espacios liminales, principalmente oficinas, muchas de ellas editadas para incluir elementos sobrenaturales. 

Esto llevó a una serie de videos cortos influenciados por el concepto dirigidos por Kane Parsons, en ese momento de meros 17 años. El joven director sería reclutado por A24 para extender estos cortos a un largometraje. Filme que llegaría a los cines del mundo, esta semana.

En esta película Renate Reinsve y Chiwetel Ejiofor protagonizan como Clark y Mary. Dos personas que por diversas circunstancias se ven envueltos en un grupo de habitaciones misteriosas que aparecen en el sótano de una tienda de muebles, cuyo paradero es una serie de laberintos los cuales guardan un oscuro secreto.

Espacios Liminales

Kane Parsons ha hecho titulares por ser uno de los autores más jóvenes en obtener un presupuesto así de un estudio como A24 para hacer un filme de horror. Es el sueño si me lo preguntan. Hacer una serie de cortos cuya viralidad gatille una carrera como director de horror. Es claro que Parsons tiene una decente sensibilidad para la estética de horror, pero lamentablemente, “Backrooms” se queda corto en muchos frentes, mientras más nos alejamos de la estética inicial.

El filme comienza con esta increíble secuencia inicial. La obra está ambientada a inicios de los 90s, y usa una Sony Handycam para capturar la estética de video. Este puntapié es todo lo que esperaba de la película, y es el momento que más bebe directamente de los cortos de internet de Parsons. 

La película alterna entre estas secuencias profesionales con grandes angulares, primeros planos y bello uso de espacio negativo, en contraste al ya comentado uso de video y cámara en mano. Hay una clara visión en la estética del filme, y al menos en cuanto a vibras hay un sabor tangible en el movimiento (o no-movimiento) de la cámara.

Asimismo, la dirección de arte crea este espacio. Uno realmente adquiere una lectura espacial del lugar. Como los personajes siempre recorren el mismo lugar en un inicio, uno entiende un poco de cómo todo se ubica y hace legítimo sentido. Hay sólida atención a detalle a crear algo que sea real para este universo aún cuando sea un laberinto sin fin entre este mar de pasillos.

Los espacios liminales generan real tensión. Especialmente cuando estamos con la cámara de video. La poca resolución de los detalles hace que uno deba terminar de completar los bordes. Es tenso y cuando se mueven en silencio uno espera que cualquier cosa salte en una esquina y te atrapa.

Tensión superficial

Si la película solo fuera esto sería increíble… pero no es solo esto. Lejos de ello.

El filme siente esta absurda necesidad de ser más y menos de lo que es. Bebe mucho de obras como “Hereditary” y “La Bruja” en que hay un potente uso de metáforas y simbolismo. Pero como si la obra no confiara en sí misma, todo debe ser explicado y dicho en voz alta. Entonces nos encontramos con mucho lenguaje visual que se contradice en cada escena subsecuente.

El mejor ejemplo es que la primera vez que Clark entra a los backrooms toda la secuencia es aterradora, lo que hace que uno como espectador se pregunte: ¿por qué sigue explorando? Lo único que puedo pensar es que para el personaje no es aterrador. Pero luego el protagonista toma decisiones que solo hacen sentido si tienes cero sensación de supervivencia, como entrar en espacio claustrofóbicos solo por… ¿curiosidad?

Pero eventualmente si queda claro para uno como espectador que el protagonista ve algo terrorífico en este lugar. No obstante, entrar y salir de los backrooms es relativamente sencillo. Así que cuando no solo decide volver a entrar, sino que traer más gente, uno se pregunta ¿desea toda este gente morir aquí? Y es obvio que el filme desea introducir personajes con un propósito claro, después de todo esto es una película de terror, pero si todo es tenso y aterrador, pierdo inmediata conexión con los personajes cuando toman decisiones que ningún ser humano racional haría. Es el típico estereotipo de las películas de horror en que un personaje escucha algo en la oscuridad y en lugar de alejarse, solo se acerca más.

Hay una fantástica película escondida aquí: Si el filme fuera exclusivamente estas secuencias grabadas en video en primera persona habría pasado toda la duración al borde de mi asiento. También si hubiera una real justificación a porqué están en los backrooms en lugar de “ah teníamos ganas de explorar”, podría sentir esa conexión con los personajes. Pero es como si Parsons fuera quizás demasiado consciente de su rol como director y del hecho que está dirigiendo un largometraje con un presupuesto, que acomoda todas estas potencialmente grandes ideas en el esqueleto de un filme arquetípico y aburrido.

Asimismo, la película introduce una serie de ideas que solo son comunicadas en voz alta. Principalmente Clark, quien nos dice toda su vida en una insípida escena con su psiquiatra. Uno queda con la sensación que él es el protagonista, pero luego cuando el foco cambia hacia Mary, uno piensa ¿no debería ser ella la real líder?

Hacia el final el filme se enfoca tanto en explicar lo que ocurre en voz alta, y peor aún, mostrar demasiado, que la tensión se desvanece hacia el suelo. Cualquier aparente complejidad se pierde cuando la película quiere evitar la ambigüedad.

Me recordó mucho a “Longlegs”. Hagan lo que quieran con esa información, porque sé que mucha gente adoró esa película, donde no me incluyo. Pero en ese filme también tenemos esta constante sensación de que la película es superior al género y la audiencia, así que está cargada de simbolismo que no lleva a ningún lado, y vibras vacías que no generan real tensión.

¿Personajes? ¿Historia?

Los personajes son… malos. Odio decir esto pero creo que Ejiofor y Reinsve no crean suficiente química y suspenso para cargar con esta historia. El guion no les da nada que hacer y ellos no elevan este material a un lugar real con el que uno como espectador pueda establecer un puente.

La película comienza súper sólida en este aspecto, de hecho. Después de la secuencia inicial tenemos una escena que nos ayuda a entender todo el trasfondo psicológico de Reinsve y por qué ella se sentiría tan emocionalmente conectada a estos backrooms. 

Pero inmediatamente después tenemos esa escena en que Ejiofor nos cuenta sobre toda su vida y es como… ok. No porque nos digan todo esto en voz alta ahora empatizo con él como protagonista. Sería mucho más efectivo si lo viéramos, no solo nos referiremos a cómo es un perdedor y su vida una miseria. Necesito verlo con mis ojos. Este es un medio visual. Muestra, no digas.

La distancia que marcamos con estos personajes solo hace que no sintamos nada cuando están en los backrooms y se enfrenten a un potencial peligro. Ninguna de sus decisiones me hacen sentido, y siento que estoy perdiendo el tiempo.

Pero luego más encima hacia el final el filme tiene el descaro de explicar los simbolismos en voz alta. Y eventualmente cualquier magia o sutileza que quede en este universo queda perdida. No veo reales motivos para re-visitar esto alguna vez porque la obra es tan superficial en su iconografía que cualquier cosa que no sea inmediatamente obvia lo es cuando los personajes abren su boca.

Ahora, me gustaría hablar sobre el final, así que si no han visto “Backrooms” aún, esta es su advertencia.

Sobre ese Final… (SPOILERS)

Entonces, después de su segundo ingreso a los backrooms, Clark descubre que sí le gusta vivir allí y hace “las paces” con las entidades que habitan estos espacios. Descubrimos que estos seres son reflejos distorsionados de la realidad, e incluso, una vez termina la película, se explicita que estos entes son espejos de aquellos que han cruzado hacia los backrooms. Vemos imágenes de búsqueda de los chicos que trabajaban para Clark, además de una versión distorsionada de Mary siendo interrogada por la corporación que investiga estos espacios.

Entiendo que el filme quiere ser esta deconstrucción sobre vislumbrar una visión alterada de uno mismo. Clark es un hombre cobarde quien culpa a todo el mundo por sus problemas y no es capaz de aceptar sus errores o responsabilidad en porqué su esposa lo dejo o su negocio no prospera. Mary por otro lado es una mujer traumatizada por su madre quien vivía en una casa acaparada de basura, casi que el polar opuesto a un backroom, habitaciones maximalistas llenas de desechos olvidados. Esto por sí solo y dicho en palabras en un análisis de la película… es interesante, y entiendo porqué querrías escribir una película con estos temas.

El problema fundamental es que en realidad nunca conocemos de corazón a estos personajes. Cuando nos dicen en voz alta que Clark es un hombre quien no acepta su propio fracaso, son solo eso, palabras. No lo vemos ser esta persona, ni mucho menos empatizamos por sus problemas, porque ni siquiera tenemos una imagen de su fracaso. Se nos dice en voz alta que él quiso ser arquitecto, pero nunca lo vemos aspirar a más, o siquiera expresar frustración si no es en estas escenas hechas exclusivamente para arrojar información.

Dicho de otra forma, estos personajes son absolutamente vacíos, y todo el desarrollo que obtienen solo ocurre en palabras, por lo que no me importa si mueren, y mucho menos si llegan a una conclusión interna de sus propias reflexiones. Cuando entra al backrooms y nota que algo lo persigue, sale corriendo, y descubrimos que es fácil salir de los backrooms. Entonces cuando vuelve a ingresar por segunda vez, esta vez con dos adolescentes, pienso: “oh el weón malo”. Pero a diferencia de no sé, un “Marty Supremo” o más recientemente “Obsesión”, donde puedo empatizar con alguien tomando malas decisiones, acá no tengo de donde agarrarme, yo no conozco a Clark, así que la única imagen que me llevo de él es que es una mala persona, sin personalidad, sin motivación, solo un frasco hueco sin desarrollo.

Pero luego además llega esta escena de la cena, en que Clark acorrala a Mary y la fuerza a escuchar todo su monólogo interno. Odio esta escena, primero que todo porque explicita qué son los backrooms y lo vuelve menos misterioso y tenso. Pero luego tenemos primeros planos de todos los entes que habitan allí, incluyendo la versión distorsionada de Clark como pirata. Y lo siento, pero la película en este punto me pierde completamente.

Lo aterrador de los backrooms es lo desconocido, es que nunca sabemos qué hay en cada esquina ni qué nos está siguiente. Entonces si le haces un primer plano al muestro, sé cómo luce, y luego, dónde está. Cuando Mary escapa del monstruo, no siento tensión porque ya sé cómo luce ese monstruo, y sé que la viene siguiente, no hay ninguna sensación de miedo a lo desconocido. Ahora que sé que los entes son figuras conocidas, ya no temo que vaya a aparecer una en cualquier esquina, es solo un juego de supervivencia.

El crimen en el corazón de esta historia es que funcionaría más si fuera más ambigua, o menos ambigua. Si fuera más ambigua, tendría espacio para interpretaciones y simbolismos. Pero porque explicita todo en palabras, y pone los monstruos en primer plano, es como si al final de “Hereditary” o “El Babadook” los protagonistas se agarraran a combos con los simbolismos, no es efectivo. 

Pero también funcionaría si fuera aún menos ambigua. Si fuera más explícita, podría ser algo como la franquicia “Alien”, o incluso películas como “El Conjuro”. En que el miedo ya no es lo desconocido, sino que es una batalla literal contra un ser sobrenatural.

El problema es que tal como está ahora, el filme desea ser sutil y simbólico, y tener estos temas densos sobre depresión y auto-reflexión, pero no confía lo suficiente en sí mismo así que tenemos este desenlace en que la protagonista literal vence al monstruo pegándole con una roca. Una roca que sabemos desde el inicio que pertenece a su casa de la infancia. Es el simbolismo más obvio que un ser humano podría escribir.

Conclusiones

“Backrooms” es una absoluta decepción para mí. Esperaba ver una voz joven mezclar estas complejas vibras nostálgicas en una obra de horror sobrenatural llena de estilo y estética. Pero en su lugar este filme desea tener toda la iconografía de tu típica cinta de “horror elevado” de A24, sin el verdadero compromiso de autores como Ari Aster o Robert Eggers.

La clave de estos directores, es que gente odia película como “Midsommar” o “El Faro”. Tener una visión artística implica ser capaz de desafiar a tu audiencia y que gente odie con motivos tu película. Pero lo frustrante de “Backrooms” no es que sea desafiante, sino que es auto-indulgente. Quiere tener este cariño universal sin poner las manos en el trabajo.

Sí puedo decir que Kane Parsons demuestra talento en su visión estética. Considerando que él no escribió este guion,

“Backrooms” es un SÓLIDO 3/10

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