La mayoría buscamos encontrar el amor. Alguien con quien compartir el resto de nuestras vidas. Es hermoso, hasta que no lo es.
Las películas que exploran el romance tienen que inevitablemente reflexionar que hace a una pareja no funcionar. Algo solo puede ser en contraste a aquello que no es. Y por lo mismo, muchas veces tus típicas cintas de amor se enfocan en todas las cosas por las que una pareja no funciona, para que eventualmente entendamos que el verdadero amor no está en aquello que no diferencia, está en lo que nos une.
“El Drama” es la nueva película de Kristoffer Borgli, director noruego, quien está en nuestro radar desde su magistral “Enferma de Mí”, una de las mejores películas del 2022. Su talento nos hizo estar en primera fila con su debut norte-americano: “El Hombre de los Sueños” (“Dream Scenario” internacionalmente). Excitante comedia negra con Nicolas Cage sobre la cultura de la cancelación, y una de las miradas más frescas que hayamos visto al respecto en el cine.
Este filme sigue su colaboración con A24 y Ari Aster en la producción, y tuvo su estreno hace tan solo unos días en cines de Latinoamérica.
La película se centra en una pareja felizmente comprometida: Charlie y Emma (Robert Pattinson y Zendaya, respectivamente), quienes se ven puestos a prueba cuando un giro inesperado revuelva su relación a una semana de su boda.
Borgli y los tópicos controversiales
Kristoffer Borgli ha caracterizado su carrera por esta sórdida exploración de temas complejos moralmente. “Enferma de Mí” es sobre una narcisista con Münchhausen, y en ello refelxiona sobre qué pasa cuando “te amas demasiado”. En “Dream Scenario” tenemos esta fresca deconstrucción de la fama involuntaria, y cómo es fácil ser el villano cuando eres tan visible.
En “El Drama”, Borgli vuelve a comentar sobre temas polarizantes, y se desenvuelve con gracia en los grises morales. Al final de esta crítica hablaremos del giro, pero digamos por ahora que aprendemos algo del pasado de Emma que es demasiado psicótico para ignorar. El tipo de cosas que una vez sabes sobre una persona, puede cambiar tu visión de ella.
En esta presentación, el filme mira la miseria humana a la cara y hace algo extrañamente aterrado y dulce. Porque este es un filme sobre el amor de pareja, entonces abre esta pregunta sobre sí eres capaz de amar a alguien a pesar de todo, y la respuesta puede ser dura.
Asimismo, el filme hace un delicioso uso de humor negro. El montaje y sonido crean un constante terror que te recuerda en cada momento sobre «la cosa» que pasó. El latigazo en los chistes es tan chocante en ciertas esquinas que hace que hasta te sientas mal por reírte de lo que te ríes.
Borgli dirige una sucia fotografía en 35mm. Y al igual que sus trabajos anteriores, la atmósfera es constante e incómoda. Todos están a dos palabras de estallar en gritos y llanto. Y el tono solo va escalando en progresiva locura. Hasta que al final es una hoya a presión a punto de reventar. El clímax es un dolor de guata crónico. No una película para los débiles de corazón.
¿Qué es el amor verdadero?
Es irónico, porque esta es una película sobre amor. Una comedia negra de tensión hecha en el estilo de un thriller.
El corazón de este filme se pregunta: ¿qué es el verdadero amor? ¿Es el verdadero amor amar a alguien a pesar de todo? O tal vez no hay amor verdadero allá afuera, y tenemos que hacer las pases con que nunca conoceremos a nadie hasta el fondo de sus entrañas.
La pregunta más compleja en realidad es: ¿queremos saber todo sobre otra persona? Si nos dieran a elegir entre amar a la versión de alguien que creemos conocer, o enfrentarnos a su verdadero ser, ¿qué elegiríamos? Es duro, porque muchos pensamos que queremos la primera cuando en realidad deseamos la segunda.
Lo que se ensalza por las constantes metidas de patas de estos personajes, en especial Charlie. El protagonista intenta enmendar una situación solo pateando el tema más y más hasta que es un ruido blanco imposible de callar. Al inicio uno empatiza mucho con esta sensación de incomodidad, pero luego el personaje va rasgando la herida más y más hasta que está a la vista de todos con sus venas al aire, chorreando sangre sobre nosotros.
Lo peor, es que es sencillo vernos en esa actitud. Esas ganas de querer hablar tanto de algo que se vuelve un tema solo por la insistencia del mismo. Hay una versión de esta historia donde un par de personajes se quedan callados un rato y todo funciona a la perfección, pero el pensamiento rumiante sube el volumen por lo mucho que se vuelve más y más una conversación. Y ya hacia el final, el globo nos revienta en la cara.
Muchas veces, en este intento por escalar la conversación, el filme se requiere a sí mismo de ser más y más exagerado, y algunas veces funciona, pero hay instantes que no. Por ejemplo, un video que un personaje graba, que se ve interrumpido por notificaciones. La película no pareciera poder ser seria por un minuto de corrido. Al igual que los discursos que algunos personajes dan en la boda. Parecen existir más para tensionar el ambiente que porque uno capte que esos personaje, naturalmente, actuarían así en ese momento. Como si el guion de repente hablara a través de los personajes, en lugar de permitir que ellos se comuniquen de forma orgánica.
Pattinson y Zendaya
Pero acá los absolutos reyes son Pattinson y Zendaya. Cuando hablamos de químicas en realidad lo que queremos decir es: talento actoral. Dos actores con talento y carisma serán capaces de crear química desde la nada, y este es un gran ejemplo.
Esta es una pareja de incómodos seres humanos que se encontraron en su extrañeza. La primera escena no funcionaría si estos personajes no fueran quienes son, y eso es tanto talento del guion como de estos actores. Tú crees en el amor que se establece al inicio porque crees en que las piezas encajan aún cuando sea una receta para el desastre.
El guion por supuesto entiende la naturaleza de las relaciones jóvenes. Puedo ver mi peor lado en esas escenas, por ejemplo, cuando un personaje busca un libro en Google y va a GoodReads.
Pattinson aquí es un pequeño gremlin. Amo que le permitan tener su acento inglés para variar. Su voz natural tiene este timbre cómico perfecto para el humor negro. Lo que se nota cuando comparamos su últimos roles y entendemos a lo que el actor apunta con su carrera. Acá lo odias con pasión, pero también, como hombre, te ves en esas actitudes tóxicas y psicopáticas. Es horrible, pero es cierto.
Me saco el sombrero con Zendaya. Sabemos que ella es una gran actriz, pero este rol va curiosamente contra lo que muchas veces entendemos de ella en sus personajes. Aquí, desde un inicio sabemos que hay algo fuera de sí. Y una vez descubrimos “el giro”, es como: “sí, claro, ahora entiendo todo”. Los personajes tienen esta dimensionalidad que se entrevé incluso cuando no sea obvio. Puedes ver esa pena en sus ojos, y los manierismos de su relación crean algo real y tenso.
Sin hablar de todos los personajes secundarios que ensalzan esta historia, especialmente Rachel. Alana Haim hace un trabajo tan bueno que a ratos lleguas a odiar a la actriz por este personaje. Pero por sobre todo, existe en este territorio de “amiga” que no es realmente una amiga, y el guion le da tanta sutileza para comportarse como una horrible persona. Como por ejemplo, la forma en que presiona a su esposo para contar un secreto y luego no quiere revelar el suyo. Es desesperante, incómoda y derechamente cruel.
Ahora, no puedo continuar más sin contarles sobre el giro y qué creo que implica para la película, así que si no han visto “El Drama” pueden saltar a las conclusiones.
Sobre el GIRO (SPOILERS)
Eventualmente nos enteramos que el secreto de Emma es que estuvo a punto de hacer un tiroteo escolar. Esto abre toda la discusión sobre si Emma es o no una psicópata y quién es realmente la persona con la que Charlie se va a casar.
Por supuesto, el primer eje de la película al respecto es comentar sobre la cultura de violencia en EEUU, como los jóvenes crecen alrededor de armas y su deseo por formar comunidad los lleva a literalmente cualquier extremo. Me recuerda a lo que Ari Aster hizo con “Eddington”, al comentar sobre lo cerca que estamos de pertenecer tanto a los tiradores como los manifestantes anti-armas.
El filme hace, por sobre todo, muchos chistes sobre esto. Hay un constante humor sobre el sonido de las armas. El diseño sonoro es impecable. Se te llega a saltar el corazón de entre las manos con algunos latigazos de sonido que rememoran a balazos.
Luego está el cómo castigamos a alguien por su forma de pensar. Charlie comenta que estadísticamente los gringos se rodean con gente que pensó en algún instante hacer un tiroteo, pero además, pasa colado que los otros personajes hicieron cosas como ciber-bullying o incluso encerrar a un niño. Al final mucho se trata de cómo hablamos sobre nuestros traumas, y si bien un tiroteo es peor, el filme contrasta gente que hizo cosas malas, versus alguien que pensó en hacer algo peor.
No obstante, esta no es a mi parecer una película sobre tiroteos. Los tiroteos son el movilizante sobre quién es Emma. El guion pinta un oscuro retrato sobre la pobre niña que está oculta dentro de esta mujer. Después, Charlie, al no ser capaz de dejar ir estos pensamientos, termina haciendo todo peor. Expande el chisme más y más al no saber comunicarse al respecto, y eventualmente hasta es infiel con su prometida días antes del matrimonio. Todo porque no puede dejar ir esto.
La película introduce todo esto al final diciéndonos que nunca sabremos realmente quien es una persona. Sabemos tanto de alguien como esa persona nos permite saber y eso está bien, el amor y la confianza se tratan sobre confiar que quienes amamos nos dirán lo suficiente. Porque al final todos guardan oscuros secretos.
El final es increíble, precisamente porque retrata esta visión del verdadero amor. Que es ser capaz de seguir adelante aún con esas dificultades. Creo que es lindo siendo honesto. Para ser una película tan oscura y malvada, la conclusión es que no saber tanto del otro es de hecho bueno y sano, y ofuscarse porque la persona que amamos no es exactamente como queremos solo nos llevará a la miseria.
Me encanta cuando un filme es capaz de lidiar con un tema que es bastante incorrecto, como en este caso “debemos saber menos de quienes amamos”, porque en el fondo es “tenemos que confiar que sabemos lo suficiente de quienes amamos”. Porque si dejamos que esa falta de confianza nos nuble, vamos a morir en un agujero.
Lo que comenta mucho sobre nuestras relaciones humanas, y si soy honesto, me vi demasiado en estos personajes, no porque comparta elementos generales de su vida, sino que por los pequeños detalles. Los murmullos, la pasivo-agresividad. Me hace sentir avergonzado de veces en que no he podido dejar ir cosas y he permitido que escalen fuera de control.
Lo que hace que también el final llegue con tanta fuerza. Porque muchas veces, la única forma de seguir adelante es dar vuelta la página. Y es muy lindo que ate directamente con el inicio, el hecho que su relación no comenzó con el pie derecho y se permitieran reescribir ese primer encuentro cierra el ciclo con el final en que deciden reescribir su primer día de casados. Sin mencionar que además se reencuentran en un lugar de hamburguesas, tal como dijeron en un principio que harían en su primera noche de bodas.
No soy híper-fanático de cómo algunas situaciones escalan fuera de control. Muy en específico, los discursos de Rachel y luego de Charlie. El último en particular se siente como que la película requiera que el matrimonio termine abruptamente, así que empuja a este personaje a admitir la infidelidad por voluntad propia frente a todos sus invitados, y es torpe del guion. Ya establecimos que el personaje es tonto, pero que diga eso en voz alta se siente más como el guion necesitando que los personajes lleguen a un lugar específico versus que ellos orgánicamente se desplacen hacia allá.
Pero fuera de eso, realmente tengo poco que me limite en mi amor por esta película. Con una olla a presión tan fuerte sonando en nuestros oídos, la cinta llega a una conclusión cálida, e incluso linda.
Conclusiones
Si soy honesto, esta es una obra difícil de vender, precisamente porque es incomodidad constante. Pero si este es tu gusto, estás por subirte a una montaña rusa, llena de adrenalina y violento romance. La película construye ladrillo a ladrillo sus situaciones y crea un comentario íntimo sobre qué estamos dispuestos a ceder por amar a alguien, y cuál es el sacrificio por obsesionarnos con entender la verdad.
Pattinson y Zendaya crean el drama romántico del año, y Kristoffer Borgli sigue sin decepcionarme. Considerando lo polarizantes que han sido sus obras pasadas, voy a recomendar esta película con pasión, pero cautela. Es magnífica, cómica y perturbadora, y no la querría de otra forma.

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