Todos queremos sentirnos bien, y el cine, como ningún otro medio, ofrece una vuelta fácil a la calidez de una buena compañía. Las películas nos acompañan, nos hacen sentir bien, y si bien sí, hay toda una gama de movimientos y estilos dedicados a tensarse, perturbarnos y sacar lo peor del ser humano, es igualmente común que las películas sirvan como lugar de confort y comodidad.
Por lo mismo, también es fácil usar la comodidad como un arma. Justiciar nunca molestar a la audiencia bajo el alero del confort. Y hay un delicado equilibrio entre navegar tales emociones. Hacer sentir a la audiencia, sin verla manipulada.
“Familia en Renta” es la nueva película de Hikari, directora japonesa, quien en 2023 fue mejor conocida por dirigir parte de la serie “BEEF” de A24 para Netflix, con Steven Yeun y Ali Wong. Este es su segundo largometraje y el primero producido en EEUU.
El filme tuvo su premiere mundial en el festival de cine de Toronto, donde tuve la opción de verla en septiembre.
En esta película Brendan Fraser hace de Phillip, un actor estadounidense radicado en Tokio quien se ve en dificultad por conseguir un trabajo. Así llega al servicio de “familia en renta”, una agencia que gente contrata para que personas finjan ser piezas importantes de su vida: padres, hijos, incluso esposos. Phillip se verá envuelto en la vida de sus clientes, borrando lentamente la línea entre actuación y realidad.
Actuación
Este filme gira sobre la actuación. Es una película sobre actuar, sobre “performar” en la vida de otros. Y explora estas relaciones con dulce calidez.
Primero lo primero, Brendan Fraser es el palpitante corazón de este historia. Me sorprendería saber que el filme no fue escrito con él en mente, porque parece hecho a su talla. Fraser ha pasado por una carrera curiosa en los últimos años. Pasó de ser olvidado a ganar un Óscar. Y si bien todos aman su figura pública, no es tan común ver que se aplauda su músculo actoral.
Bueno, este filme no le da demasiado con qué trabajar, sino más bien, exprime esa calidez que emana. Su presencia en encantadora, para ser un personaje habitado por la soledad y pena, es dulce y lindo. Es fácil odiar una actuación que está hecha sobre un actor en lugar del caso inverso, pero si bien no creo que sea una de las mejores del año, es fácil verse encantado por su sonrisa, y no creo que es en sí mismo un problema que un actor haga lo que le es más fácil. No es una actuación desafiante, pero cumple.
Asimismo con el resto del elenco. Ninguno de estos actores esta aquí para desafiar tus expectativas de interpretación o drama, sino más habitan en arquetipos sólidos de personajes. Y eventualmente te enamoras de estos personajes y sus relaciones.
Las tres relaciones principales de Phillip son una familia donde finge ser el padre de una niña, un autor donde pretende ser un periodista, y una de las chicas de la agencia donde trabaja, interpretada por Mari Yamamoto. El filme se construye a través de este elenco, y un poco tú sabes exactamente a donde va con cada uno de ellos, pero no por ser predecible es menos encantador.
El corazón dramático es la relación entre Phillip y su “hija falsa”. Si bien, no sé, quizá es un poco raro que este hombre esté pretendiendo ser el padre de una niña desconocida, y que se vea tan envuelto, también es… no sé, entendible que así suceda. En una situación así, si te piden fingir ser el padre de una niña es inevitable creerse el rol, y al contextualizarlo como un trabajo, es difícil para mí estar enojado con sus decisiones.
La mentira y el confort
De hecho, tal vez mi elemento favorito de la película es como evalúa la “mentira” versus el “confort”. Muchas películas con argumentos similares irían por el eventual punto narrativo que “¡nos mentiste! ¡eres un mentiroso!”, y hacer de la mentira el eje del arco, en donde al final los personajes deben aprender a no mentir, pero este filme hace lo inverso.
La película comienza con Phillip reacio a aceptar el trabajo precisamente porque no quiere mentir, y casi arruina su primer rol formal por no querer fingir algo tan delicado como ser un esposo en una vida, y esa misma escena es de las más emocionante, en que él, descubre porqué tiene que mentir, y de igual forma, porqué en situaciones precisas, la mentira puede ser la única forma de ser quien eres. Entonces en lugar de armar una bomba de tiempo en que tu esperas que en algún momento se descubra la mentira y Phillip aprenda a siempre decir la verdad, el filme se enfoca en el otro polo, y eso hace del arco más satisfactorio.
Al mismo tiempo, la película ofrece en general muy poco roce. No hay tanto conflicto, es más bien estos personajes moviéndose en distintas situaciones y dejando que el calor de los actores cree estas personalidades. Es… de hecho muy dulce.
Hikari no hace un gran trabajo con la dirección. El filme se siente más bien hecho para streaming. Es raro ¿supongo? verlo en la pantalla grande, porque no hay mucho ocurriendo visualmente, es una película liderada por sus actuaciones, personajes y situaciones, pero donde el guion y la dirección coman un paso al costado.
Dicho eso, Tokio es un personaje. Considerando que Fraser es el líder del elenco, imaginaba que esta iba a ser una producción localizada en Japón en nombre nomás. Pero la capital nipona tiene su personalidad, y hay un gran cariño por la localidad, tanto por el Tokio urbano, como por las zonas rurales del Japón contemporáneo.
Manipulación emocional
Ahora, no hay forma de evitar esto. Este es un filme completamente manipulador emocionalmente. Si bien creo que varias de sus principales emociones son legítimas, todo alrededor de esta película es un constante intento por hacerte llorar.
Cada escena existe en este punto exacto de manipulación en que es difícil saber cuando quieres llorar porque estás enganchado con lo que está pasando, y cuando es realmente la película siendo sincera consigo mismo.
Hay momentos ligeros de comedia que son muy enternecedores, pero la película no tiene un estilo claro en su balance de humor y drama, y por lo mismo, da esta constante sensación de que todo lo que estás viendo que esto ya lo has visto.
Conclusiones
Así que sí, si bien este es un filme que definitivamente recomendaría, sí me hizo sentir esa sensación incomoda de “no estoy viendo nada nuevo”. Y si bien creo que es un más que decente filme familiar de drama y comedia, no estará dentro de mis películas favoritas del año.

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