La saga Knives Out comenzó el año 2019 de la mano del escritor y director Rian Johnson. Uno de mis favoritos sin lugar a dudas. Desde sus obras de drama independiente como “Brick”, hasta la magistral fantasía de ciencia ficción en “Looper” (y la mejor Star Wars desde la trilogía original). No olvidemos que también dirigió varios de los capítulos más aclamados de Breaking Bad. No hay motivos para dudar alguna vez del talento y genialidad del director.
“Knives Out” fue un éxito gigante, y le valió su primera nominación al Óscar en la categoría de Mejor Guión Original. Y tal triunfo le siguió a una lucrativa compra de futuras secuelas de parte de Netflix, que el 2022 nos trajo la excelente “Glass Onion”.
Estas películas siguen esta influencia de las novelas de Agatha Christie, en los ojos del detective Benoit Blanc, personaje original que es el protagonista de cada una de estas películas en conjunto a un excéntrico grupo de divertidos personajes. “Wake Up Dead Man” es la tercera parte de esta trilogía, y tuvo su estreno mundial en el festival de cine de Toronto.
En este filme Benoit Blanc, de nuevo interpretado por Daniel Craig, le toca investigar un nuevo caso. Una curiosa e imposible muerte ocurre en una iglesia, liderada por el monseñor Jefferson Wicks (interpretado por Josh Brolin), todos los ojos están encima del joven sacerdote Jud Duplenticy (interpretado por Josh O’Connor), quien llegó recientemente al pueblo, haciéndose de la rivalidad con el monseñor y varios miembros del pueblo.
Misterio ala Edgar Allan Poe
Como mencioné, los misterios de Knives Out tienden a tener esta fuerte influencia de la literatura de Agatha Christie, pero para esta película Johnson tomó mayor influencia de la obra de Edgar Allan Poe, lo que es claro en los tintes góticos de la historia. Si bien estas son películas de misterio, el misterio nunca es el centro total de este argumento, sino más la reflexión política de este grupo de personajes.
El primer filme es una deconstrucción del dinero viejo, de cómo las familias adineradas se desmoronan por dinero especialmente cuando la asimetría de clase está en peligro. La secuela es sobre el dinero nuevo, sobre cómo los multimillonarios tech no saben nada, pero creen tener control de todo. Y este filme en su fachada es sobre la estructura de la religión, pero más refinadamente, sobre el culto a la personalidad.
La película usa el contexto de la iglesia como esta catacumba de oscuridad. Y si bien nunca entra abiertamente en el horror, si tiene secuencias que son intensas y que se aproximan a esta promesa de terror gótico.
Ahora, las películas de “Knives Out” si bien son de misterio, el misterio rara vez es el centro mismo del guion, tienden a ser más sobre la relación de los personajes. Así que esta película toma una decisión interesante al hacerla de hecha una película de misterio. En el primer filme nosotros sabemos mucho de lo que pasó en la primera hora, acá de verdad se nos guarda la revelación para los últimos minutos.
Esta obra guarda sus secretos como un as bajo la manga. El hecho de que haya un misterio, o la imposibilidad de que haya una solución, contrasta directamente con el contenido espiritual de esta obra. Sobre si el poder de la fe realmente puede contra todo.
Culto de Personalidad
Lo que nos lleva a la carne del guion: el culto a la personalidad. Si bien el filme debate el concepto mismo de fe, en realidad se centra en la idea de cómo la fe puede ser usada contra sus creyentes. Y particularmente, sobre cómo la religión es encarnada por gente que representa todo menos sus ideales.
En este caso, el eje del filme es el monseñor. Él es arrogante, cruel y autoritario. Es alguien que nunca jamá podría equipararse a un hombre religioso, pero es un sacerdote. Trata mal a todo el mundo, y una parte fundamental de su odio se trata sobre cómo eso solo vuelve más intenso a sus creyentes.
La película por supuesto usa toda su armada contra una serie de perfiles conservadores e ineptos. Andrew Scott es un escritor fracasado de ciencia ficción, Glenn Close es una fanática religiosa, Jeremy Renner un abogado resentido con exesposa, Daryl McCormack un influencer conservador. Hay todo un abanico de personas de quienes la fe se aprovecha, pero hacen la vista gorda mientras no sientan que les están pisando la cara.
Un momento crítico es cuando nos enteramos que el monseñor ha estado ahuyentando a todos en el pueblo de la fe, y eso en lugar de levantar sospechas u odio contra él, hace que quienes lo siguen solo lo amen más. Aman más lo que representa que lo que es. Es su autoritarismo y crueldad lo que lo vuelve inepto para ser un hombre de religión, pero eso es precisamente lo que quienes lo siguen quieren de él… hasta que se torne contra ellos.
Esto tiene varios paralelismos en la vida real, por supuesto. El más obvio es, como dije, Trump, pero también es dejos de seres como Elon Musk, y cualquier líder que se llene la boca con religión aún cuando nunca sigan las lecturas de su espiritualidad.
Intimidad en la religión
Lo que contrasta increíble con el personaje de Josh O’Connor, quien viene de un pasado duro, pero quiere hacer el bien, y aún cuando podríamos decir que va perdiendo la fe, en el fondo lo que desea es conectar con la gente. Mi momento favorito es cuando su personaje tiene una conversación por teléfono en que recobra por un instante lo que significa ser un líder espiritual, no se trata del poder, se trata de ayudar a la gente.
Este filme no tiene tanto Benoit Blanc como los otros filmes. Si bien sigue siendo una voz líder en la película, por la primera quizás hora completa, el protagonista es Josh O’Connor, y qué decir, mi amigo ha tenido unos increíbles años este último tiempo. Tan solo hace unas semanas vi la excelente “Mente Maestra” que solo lo confirma como un gran interprete. Él es dulce, carismático, y en este rol es divertido aún con los roces que pueda tener.
Eso no significa que Benoit Blanc quede abandonado, aún cuando sea claramente tenga menos tiempo en pantalla. Este filme le da a Blanc… ¿transfondo? En “Glass Onion” aprendimos cosas sobre él que hacen mucho sentido al profundizar en esta película. En específico cómo la religión pudo haber afectado su vida.
En general, adoro que Daniel Craig esté en este papel y que se esté convirtiendo en un rol insigne de su carrera. Se merece completamente es grado de admiración. Y si bien me gusta mucho su papel como James Bond, verlo ser este simpático detective es todo lo que necesitamos.
Ahora, las películas de “Knives Out” se caracterizan por sus extensos elencos. Y esta es una gran combinación de actores, pero en particular debo aplaudir a Josh Brolin, quien es un genial “villano” en este filme; Glenn Close, quien balancea sus capacidades dramáticas tanto como cómicas; y Andrew Scott, quien siempre veo con tal nivel de confianza y carisma, que es divertido verlo así de vulnerable.
Restringidos a una fórmula
Tal vez el mayor problema de esta película, es que en el fondo debe conformarse con ser la tercera parte de esta trilogía. Con ello quiero decir, que si amaron las otras dos partes, les gustará esta. Se apega tanto al estilo de estas películas que bien podría funcionar en piloto automático.
Este no es un filme que sea una copia exacta de las anteriores, como mencioné, el filme sacude la fórmula, y por lo mismo, imagino a Rian Johnson haciendo esta y miles más de películas similares. Pero también temo un agotamiento de esta estructura. Si bien me encanta la trilogía así como está, también me gustaría verlo distanciarse un poco de estos personajes, solo para darles un espacio para respirar.
Johnson ha encontrado territorio seguro no solo con Daniel Craig, pero también con su equipo creativo. La fotografía de Steve Yedlin, la banda sonora de Nathan Johnson. Me encanta que el director mantenga a sus aliados en todas su películas porque le dan este toque autoral. De un director haciendo algo que tenga sus huellas en cada borde.
Conclusiones
“Wake Up Dead Man” es un absoluto triunfo. Si bien no es la película más revolucionaria, sacude lo suficiente la fórmula para seguir siendo una increíble obra de comedia y misterio. Como dije, si bien me gustaría verlo hacer esta y un millón más, también creo que sería sabio dejar a la audiencia esperando más por un tiempo para que cada secuela se sienta como un golazo.
Este filme vale la entrada de admisión solo por ver a este elenco jugar el uno contra el otro. Aún cuando vaya a ir directo a Netflix, sé que se estrenará en *algunos* cines del mundo, y de verdad, DE VERDAD, me gustaría que tuvieran la oportunidad de ver esta obra en cines, porque merece vivirse junto a toda la gente posible.
Es divertida, emocionante, todo lo que quieres de una película. La combinación entre Rian Johnson y Daniel Craig solo nos ha dado buenos ratos y no puedo esperar porque vean esta película porque sé que la van a disfrutar.

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