Entrevista a Karin Cuyul: «O eliges quedarte hundida o avanzas, como sea que quieras avanzar»

Esta semana llegó a cines “La vida que vendrá”, un hermoso documental sobre los procesos políticos que Chile ha vivido en los pasados 50 años. Es una obra hecha exclusivamente con material de archivo, principalmente por ciudadanos. Un hermoso trabajo sobre los ciclos de optimismo y pesimismo que vivimos en este país.

Nos reunimos esta tarde para conversar con la directora Karin Cuyul después de un conversatorio en el Centro Arte Alameda.

Cobo: Recién hablabas de que esta película nace como una extensión de la película que estabas haciendo antes, pero me gustaría saber específicamente cuál fue la semilla, aquel gatillador, que te hizo pensar en hacer esta película.

Karin: Bueno, yo creo que el gatillador fue la idea de estar viviendo nuestro proceso [constituyente], un proceso de esperanza propio. Yo creo que hasta ese minuto de mi vida al menos, yo sentía que el último gran proceso de esperanza de Chile había sido el plebiscito del 88. Y la idea fue: “ahora viene el nuestro, el de esta época”.

C: De hecho tú comentaste que originalmente la idea era cerrar con esta…

K: ¡Victoria! [del proceso constituyente] (risas)

C: Que finalmente… no ocurre. (risas) Pero aún cuando es malo para el país, nutre la idea de ciclos de optimismo-pesimismo que hablas en tu película. Y es curioso que además desde el estreno en FicValdivia en octubre del año pasado hasta ahora, Chile es un país distinto.

K: Es un país distinto y yo siento que hay algo de Chile que cambia muy rápido. Aunque los protagonistas sí permanecen: los actores políticos.

C: Y considerando que el gobierno y el país ha cambiado desde ese momento a ahora. ¿Cómo sientes que la película ha cambiado? Desde que tú la que la concebiste, hasta el estreno en festivales, y finalmente ahora que llega a salas.

K: O sea, no sé si me sorprendió el triunfo de José Antonio Kast (risas), pero sí, creo que me hace ver la película de una manera distinta, sobre todo por lo último que menciono dentro de la película: el archivo de propaganda de dictadura con la idea de modernizar y achicar el estado como gran proyecto. Siento que estar viviéndolo actualmente me pareció… [silencio]. Eso sí que es algo que no esperábamos ninguno de nosotros. Cuando fue este anuncio de plan de reconstrucción nacional de fue como: “¿Qué? ¿Estamos aquí de nuevo?”.

C: ¿Te sentiste en algún momento tentada a reeditar la película después de las últimas elecciones?

K: No, no, no. Así como la película toma decisiones, yo creo que soy bien… decidida, o más bien tajante con lo que ya decidí.

C: Esta película es exclusivamente material de archivo. Material que encontraste en YouTube o en distintas instituciones. Pudiste haber editado esta película hasta el infinito. ¿Cómo decidiste que estaba lista?

K: Ahí ayuda bastante el texto. Porque la película obviamente pudo haber sido muchas películas y fue una película distinta antes de este corte. Pero ahí lo que finaliza es el ámbito de las ideas. Y el ámbito de las ideas está en este texto, que es la voz de esta película.

C: ¿Y ese texto era fijo?

K: ¡No! De hecho, yo quería hacer una película sin voz-en-off porque ya venía trabajando así en “Historia de mi nombre” y en “Notas para el futuro”. Y no quería hacerlo de nuevo. ¡No quería más! Hice un corte de dos horas sin voz-en-off, pero era una película que se quedaba solo en el espacio de desolación. Como no hay nada, no hay futuro, no hay nada. Y alguien me hizo ver eso, y me dije: “bueno, ya”. Lo otro que pasaba con el texto, cuando ya decidimos que era importante incluirlo, es que ¿de qué otra manera íbamos a poder caracterizar a los donadores de archivo, los cineastas amateurs? De ninguna otra manera se iba a entender que ellos o las instituciones eran parte de la película.

C: Habla mucho de la confianza que viertes sobre el espectador, porque en ningún momento tú dices la fecha de cada archivo, confías en que uno es capaz de atar los cabos sueltos. De hecho, la primera imagen que vemos es de la exhumación de Allende y ningún momento explicitas eso.

K: Sí, y esa es una idea que me gusta y que está en mis otras películas. Porque no tiene que ver tanto por la organización temporal de los materiales, ni de los eventos, sino más bien con cómo nos relacionamos efectivamente con esos eventos.

C: Y bueno, por el mismo texto, es una película muy autobigráfica. Habla bastante de tu relación con estos eventos históricos. Revisitando esto, ¿sentiste que tu relación con estos eventos iban cambiando?

K: Sí. actualizándose sobre todo, haciéndose vigente. Eso era muy loco. 
Yo creo que además lo peor de todo, en este momento actual, es que se hace todavía más vigente. Y es como: 
“¡Qué loco!”. Qué loco que esto ocurra y por qué ocurre. Y yo creo que ahí está el como se termina de condensar lo que propone la película. Hay que mirar hacia atrás, porque las memoria es demasiado frágil y corta y todo es país. No es nada que yo diga, es lo que pasó. 

C: También hay una transición audiovisual. Trabajas con 16 milímetros, con cintas de video, con digital, con cámaras de celular. 
De alguna forma creas una cronología audiovisual de Chile. ¿Es algo que estabas pensando al momento de montar esta película?

K: Siempre pensé que no quería trabajar cronológicamente ni con los archivos, los formatos, ni con los eventos políticos. 
Y eso era el desafío más grande. ¿Cómo organizar esto? y previo a empezar a trabajar en la edición, lo trabajé en el primer texto que fue un mapa de ideas para iniciar la etapa de financiamiento. Tener ese guion de postulación a fondos me sirvió mucho para articular las ideas en el texto. Me fui imaginando que si alguien leía ese documento y no le era necesario saber fechas ni nada es que ya funcionaba, y que ya en edición iba a funcionar. 


C: Comenzamos con esta idea de darle un funeral de Estado a Allende que ocurre en inicios de los 90, y avanzamos hasta la muerte de Pinochet. ¿Sentiste que esos eran dos eventos que estaban en conversación?

K: Sabes que algo que pasa con esa decisión es que con la muerte de Pinochet volví a encontrar en esas imágenes y en esas personas una alegría genuina. 
Y yo sé que hemos tenido eventos de celebración futbolísticas, deportivas, entre el 90 hasta el 2000 y tanto, pero ese fue tan espontáneo y tan natural y tan inesperado que me pareció hermoso poder tenerlo. 

C: Esta película tiene una tesis sobre estos ciclos de optimismo y pesimismo y cómo podemos sentirnos esperanzados por el futuro si nos sentimos tan derrotados. Y yo sí siento que es una película esperanzadora, de hecho, tú lo dices en el texto de la película, que no puede ser una película triste. Pero ¿cómo balanceaste eso? ¿Cómo creas ese efecto, de empujar a la gente a creer en un mejor futuro?

K: Es que es lo que me pasó a mí, por eso yo digo que escribo con lo que me está sucediendo. Habíamos venido de un proceso largo de investigación de los archivos, de clasificación, de orden de material y de selección. Cuando ya entramos en edición, fue el año 2023, a 50 años del golpe de estado. Y en ese momento yo estaba lejos de Chile. Además, no sé si eso influyó o de qué manera, pero sentí que los años que son simbólicos son muy fuertes y estaban agarrando muchas cosas en Chile en torno a rememorar ese evento. Y en un momento dije ya bueno, hay que salir de este estado de alguna manera y me lo dije a mí misma porque era “o eliges quedarte hundida o avanzas, como sea que quieres avanzar”, que en este caso fue la película. Y ese gesto fue como: “bueno, esto tiene que ser”, porque así como me pasa a mí tuve que organizar la película para que se cierre. Porque ¿de qué otra manera la podía cerrar?

C: ¿Cómo ves el futuro? Ya sea para las artes, las cultura, o en general los movimientos.

K: Bueno, (risas) en estos cuatro años se viene mal, sobre todo para la gente que somos de cultura y arte. Pero no me lo quiero decir, porque sé que es una ventana. Tenemos que pasar a otra cosa en cuatro años más… supongo, espero. Me fui a vivir a México y hay algo en la historia mexicana que es la persistencia. Yo creo que no tenemos que aceptar la persistencia. Me acuerdo mucho, y esto ya es privado, pero bueno… lo voy a decir. En el año 2023, cuando yo estaba haciendo la película y hablando con mi psicóloga, yo le decía: “bueno, es que esta cosa me atraviesa de muchas formas dolorosas porque siento que al ver estas imágenes también estoy viviendo los dolores de Chile”. Y ella me dijo: “Karin, mira, en México, por ejemplo, mi papá se murió y nunca vio otro partido que no fuese el PRI [en el gobierno]. Él no alcanzó a ver que ahora cambió y es Morena”. Es posible, es parte de la vida, es parte de la historia, entonces con eso me quedo.

C: Perfecto. Muchas gracias por esta conversación. En verdad creo de corazón, que esto es una gran película y espero ojalá que mucha gente vaya a verla porque más aún ahora donde uno se ve tan derrotado, ver una película que nos recuerda que esto es parte del ciclo del país, de sentirse derrotado. Es algo muy hermoso, así que muchas gracias.

Puedes ver “La vida que vendrá” AHORA en cines.

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