MARTY SUPREMO: «Ansiedad Piscótica» – CRÍTICA

Los hermanos Safdie son los reyes de un nuevo tipo de cine tenso, sobre los peores seres humanos posibles. Con una carrera que se extiende hacia las dos décadas, no sería sino hasta sus últimos proyectos que alcanzarían cierta notoriedad: “Good Time” y “Uncut Gems”. Pero hace unos años los hermanos decidieron encumbrar en distintos caminos, en lo que ha sido una por así llamarlo… “controvertida” separación. 

Hace unos meses Benny Safdie debutó en solitario con “The Smashing Machine”. Un excelente filme que lo galardonó como Mejor Director en Venecia el pasado septiembre. Mientras, Josh volvería a tomar el rol de director con esta, su nueva obra: “Marty Supremo”.

Por mucho tiempo no se supo mucho sobre esta película. Evadió los principales festivales de cine, hasta tener una premiere sorpresa en el festival de cine de Nueva York. Y reciéntemente tuvo una alta mención en los premios de la Academia con 9 nominaciones. Es así, según mis cálculos la tercer película más nominada distribuida por A24 después de “Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo” y “El Brutalista”. Sumando además que es la cinta más taquillera del estudio en Norteamérica. 

Así que sí, decir que había entusiasmo por este filme es poco. Y ni siquiera se estrena aún en este lado del mundo. Josh Safdie se une a Timothee Chalamet en lo que solo puedo nombrar la tercera parte de esta trilogía sobre actores famosos haciendo de hombres horribles, pero… ¿qué tal?

Esta película se centra en un Estados Unidos en los 50, en donde Timothee Chalamet protagoniza como Marty Mauser, un destacado y arrogante jugador de ping pong que busca la grandeza de competir en el campeonato mundial en Japón; sin embargo, todos sus planes de querer viajar al otro lado del mundo se verán parcialmente afectados en ocasiones debido a las estafas, robos y mentiras que irá cometiendo a lo largo de su camino.

El corazón de MARTY MAUSER

Es inevitable no comparar esta obra con las inmediatas antecesoras del director. Hay muchos aspectos en que este filme es una secuela espiritual de “Good Time” y “Uncut Gems”. Porque tanto Chalamet, como Robert Pattison y Adam Sandler antes que él, son actores de renombre tomando roles que van un poco contra expectativa. Y la dirección realmente reta a estos personajes a ir lo más lejos posible.

Este estilo palpable hace del protagoniza su corazón palpitante. Por supuesto, cada protagonista es el corazón de su historia, pero Marty Mauser no es un protagonista normal. No solo él mueve la trama a su pulso, sino que pareciera ser capaz de materializar sus deseos con solo pensarlos, aún cuando más veces que menos sus asuntos terminen en absoluto desastre.

Marty es muy fácil de odiar. De hecho, está hecho para ser odiado. Es arrogante asimismo que incompetente. Un mal perdedor. Un intento de ausencia. Todo lo que hace lo hace con los motivos más egoístas. Nunca pone a nadie antes que a él, y su gran boca lo mete en más problemas de los que los saca.

Pero es esta determinación que es magnética. No puedes sacar tus ojos de él. Safdie tiene un sabor en este lente en que cada decisión, aún por inconsecuente o estúpida que sea, te mantiene pegado a la pantalla, esperando ese eventual desenlace. Esperando… qué chucha va a hacer este tipo. Cómo y si es que va a lograr cualquiera de sus mínimos deseos.

Timothee Chalamet (y el resto del elenco)

Por supuesto, una película con un protagonista tan gigante en personalidad, solo haría sentido si es interpretado con igual magnetismo. Y Timothee Chalamet da su alma en este rol.

Digan lo que quieran de su vida personal, pero este es el mejor actor de su generación. Alguien que ya lleva una década tomando los mejores roles para actores jóvenes allá afuera, y dando su 100% en cada papel. Admiro su tenacidad, y es claro que toma bastante de sí mismo en la energía de este papel.

Este filme realmente cae sobre sus hombros. Sobre su cálido carisma. Es intenso, es dramático, es… cómico. Esta es la actuación más divertida del año. De nuevo, tú *odias* a Marty, y es por ese odio que imagino muchos van a odiar esta película en extensión. Realmente admiro un filme que juega tanto con el balance de “cuánto podemos estresar a la audiencia antes que se torne contra nosotros”. En mi caso, la apuesta es positiva. El filme entrega todo con este protagonista y gana en grande.

Eso sin desmerecer este gigante elenco. Odessa A’Zion. Tyler Okonma. Gwyneth Paltrow. Todos pisan en el acelerador, y el filme triunfa por estas decisiones.

Todo el elenco juega en favor y contra del protagonista. Aún cuando cada personaje vive su drama y conflicto interno. El filme es un constante golpe en el piso contra sus emociones, y de esa forma, este constante desmedro que ningún sueño vale tanto la pena como el de Marty.

Ambición y prepotencia

La película tiene un punto muy claro sobre el peso y costo de la ambición. Marty es alguien que lucha tanto por lo que cree que merece, que no cuestiona el hecho mismo de que está pasando por encima de cualquier persona que se interesa un poco en él. Como cree tanto sobre sí, se mete en problemas que en otras circunstancias serían fáciles de solucionar.

Lo que hace igualmente divertido cuando tiene que tragarse sus palabras. Un gran momento es cuando desmerece una oportunidad laboral porque la considera ridícula, para después terminar aceptando e incluso alabándola porque ahora es conveniente para su imagen.

Hacia el final, uno como espectador no cree que Marty quiera jugar ping-pong porque sea su legítima pasión. Marty encontró algo en lo que es bueno, y lo que desea es ser reconocido, sea al costo que sea. Que sea por el tenis de mesa es completamente circunstancial. De igual forma es que le es tan sencillo comerse sus palabras, porque en su eterno cinismo e hipocresía, él nunca cree nada de lo que dice. Las palabras caen de su boca como un puente para llevarlo del punto A al punto B.

Lo que hace del desenlace, que no voy a comentar, más agridulce. Porque uno realmente no sabe si Marty es feliz, si cualquier cosa podría hacerlo feliz. Mi interpretación es que nada podría jamás dejar satisfecho a Marty porque lo que el desea es el deseo mismo.

Vertiginosa tecnicidad

El filme tiene este filtro de nostalgia en toda su estética. Es una obra anacrónica, en que la música ochentera, tanto de los needle-drops como de la música de Daniel Lopatin, rememoran de una era de sintetizadores, ajena al Nueva York de lois 50s. Pero es esta mezcla de época, este choca de generaciones, que el filme encuentra una dulce nostalgia. Como de un pasado que no has vivido. Lopatin da su corazón en estas melodías y es una de las bandas sonoras de este siglo si me lo preguntan.

Esta película es otra colaboración de Josh con Ronald Bronstein, quien ha co-escrito y co-editado todas las películas del autor desde “Daddy Longlegs”. Y si me preguntan, puede ser que la principal razón a porqué esta película es tan diferente a “The Smashing Machine”, es precisamente por Bronstein, porque él tiene un gusto tan tangible en el montaje que es magnético desde el primer segundo.

La secuencia inicial de créditos es una perfecta representación de esta mezcla entre tensión, comedia y drama. Todo está fuera de sí. Es la perfecta cápsula de cómo exprimir la intensidad de cada fotograma.

La fotografía también es hostil y sucia. El grano del filme se quiebra entre escenas y da la percepción que ningún fotograma está fuera de su lugar. 

Es inevitable sí que en las comparaciones uno mismo se pregunte, ¿cuánto ganamos con esta película en comparación a las anteriores? Y me es imposible no pensar que mientras más Josh Safdie hace la misma película, más difícil es hablar de ellas como “experiencias únicas”. Pero me sería muy difícil desmerecer a un director por tener un estilo.

Conclusiones

“Marty Supremo” es intensidad pura y dura. Ansiedad concentrada e inyectada a la vena. Vibrante en su actuación protagónica, y uno de los mayores triunfos actorales que habremos visto este año.

Como dije, sigue un camino conocido. Y por lo mismo, puedo imaginar tanto un agotamiento con el cine del director, como un directo rechazo. Es decir, ni “Good Time” ni “Uncut Gems” fueron universalmente amadas. Es fácil caer en el hipérbole cuando se habla de cine así de oscuro. Es lo mejor del universo, o la peor basura que haya existido.

Pero es un increíble rato en el cine. Un filme que me estaré repitiendo múltiples veces, y que en su agresiva adrenalina crea personajes que se van a quedar contigo. En una anacrónica estética que va a vivir en la memoria del cine moderno.

¿Qué puedo decirles? Vean esta película, de una forma u otra, no los dejará indiferentes.

“Marty Supremo” es un LIGERO 9/10

Deja un comentario

Descubre más desde BAJA FRECUENCIA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo