LEVITICUS: «Estresante horror LGBT» — CRÍTICA

La relación entre el cine LGBT y el horror es íntima. Académicos, cineastas y ensayistas han explorado la afición de la comunidad por el terror, y aún cuando tal vez los ejemplos más icónicos toman a las personas homosexuales como carne de cañón, son muchos los autores que usan la mirada LGBT para contar historias sobre transformación, pertenencia y persecución.

“Leviticus” es la obra debut de Adrian Chiarella, director australiano. Este filme tuvo su premiere mundial en el festival de cine de Sundance donde obtuvo distribución internacional de Neon, y así llegó a salas nacionales esta semana.

En esta película dos adolescentes: Naim y Ryan (Joe Bird y Stacy Clausen, respectivamente) deben escapar de una entidad violenta que toma la forma de la persona que más desean: el uno al otro.

Horror Independiente

Adrian Chiarella usa una serie de elementos conocidos en esta película. Estructural y estilísticamente este es un filme bastante cercano a tus clásicas obras de horror “elevado”. La comparación más obvia es “Está Detrás de Ti”, que usa una premisa extremadamente similar. Pero además no puedo no trazar comparación con “Háblame”, considerando que tanto Chiarella como los hermanos Phillipou son australianos. Tal vez hay una voz en la escena de horror oceánico que está empezando a emerger.

La fotografía digital no hace un uso extremo de movimientos de cámara o iluminación. No obstante, no por ello es desechable. El escenario desértico de esta localidad captura una desesperación que es única que pueblos pequeños donde el infierno no está en lo sobrenatural, sino que el día a día.

El fanatismo religioso opera sutil en cada esquina y hace que uno tema no solo por la literal posibilidad de morir ante un ser sobrenatural, sino que el hecho que esta maldición fue vertida en ellos por su misma comunidad, que debería haberlos protegido. El hecho que sean los padres quienes condenen a sus hijos por su orientación sexual hace la tensión aterradora y densa.

Alegorías LGBT

El grueso de esta historia está en su alegoría. La maldición que cae ante los protagonistas es que un ser buscará asesinarlos siempre que estén solos, y tomará la forma que la persona en que estén enganchados. La metáfora es obvia pero efectiva. Los personajes estarán a salvo mientras estén juntos, pero estar juntos implica que en cualquier momento este demonio podría aparecerse como ellos mismos. La trágica implicancia aquí es que la única forma en que estarían realmente a salvo es si se conforman a una vida en compañía de alguien a quien no amen.

Me encanta cómo funciona esta metáfora. No me sorprendería aprender que primero idearon esta alegoría y luego escribieron la película hacia atrás intentando atar los cabos sueltos. Porque incluso si toma demasiado prestado de algo como “Está Detrás de Ti”. Simplemente cómo se implica esta maldición hacia la conclusión. Cosa de la que hablaré al final del video.

Lo que sí, es que aún cuando el filme uso harto subtexto y metáforas para dar a entender su mensaje, creo que abuso de herramientas arquetípicas de filmes de terror. Por ejemplo, cuando los muchachos se enteran de alguien que también fue maldita por este demonio, vas a buscarla para saber cómo detenerla, y la escena primero no es efectiva porque termina de la forma más cliché posible, pero además, no sé porqué habrían pensado que esta persona sabría cómo solucionar la maldición, considerando que ella… sigue maldita.

Personajes

Las actuaciones no son nada increíble, pero son servibles. Mi principal problema aquí es que los personajes no tienen suficiente carne sobre el hueso. 

El filme intenta aplicar mucho subtexto sobre cuál podrá ser la historia de estos personajes antes de llegar a este pueblo, y en general me gusta cómo permite que uno como espectador ate los cabos sueltos y entienda las dinámicas familiares. El problema es que realmente no siento que conozca a estas personas íntimamente.

Lo que mejor sostiene el filme es la relación protagónica. Que tampoco es una relación formal, sino más bien un cariño adolescente que se ve intensificado ante lo que se pone en juego. El guion nos permite enamorarnos de ellos y querer verlos avanzar y solucionar esto.

Mia Wasikowska está un poco desperdiciada en este rol, pero sí me gusta una gran escena que tiene al final en que aprendemos sobre lo que ella sabe y las decisiones que ha tomado. Dicho eso… no estoy preparada para que tome roles de mamá, disculpen.

Ahora, quiero referirme brevemente al final y qué es lo que pasa en la conclusiones, así que si no han visto “Leviticus” y no quieren spoilers, esta es su advertencia.

¿Qué pasa al final? (SPOILERS)

Primero, Naim es el responsable de todo esto. Él descubre que Ryan estaba viéndose con otro chico y los denuncia ante su familia, lo que hace que llamen al tipo que terminará maldiciéndolos. Creo que la complejidad que se le da es interesante, pero hace inevitable que uno espere ese momento en que la mentira se destapa. Y mi problema es que cuando eventualmente se resuelve, es como si nada. Hay una pelea grave, pero después los personajes vuelven a estar juntos.

Me gusta mucho que se implica que todos sabían lo que esta maldición implicaba. Le da un toque muy oscuro a esta familia. Que la madre de Naim supiera lo que estaba haciendo y aún así condenara a su hijo es la perfecta metáfora de cómo opera la homofobia. Algunos padres preferirían condenar a sus hijos a la muerte, o a una vida de infelicidad, antes que imaginarlos con alguien del mismo género.

Adoro la última escena de la película. En esta metáfora sobre el demonio ejemplificando la homofobia de la sociedad, la “moraleja” es que mientras Ryan y Naim estén juntos se estarán exponiendo a ser atacados, pero vale la pena estar juntos porque el demonio no puede matarlos mientras estén solos. Y la única alternativa es una vida sin amor, así que qué es peor, ser perseguido junto a la persona que amas, o vivir una vida sin nadie que te quiera. Suena trágico, pero creo que es un final muy lindo. Es la ejemplificación perfecta de qué significa pertenecer a la comunidad LGBT, tener el valor de estar con quien amas aún cuando eso pueda matarte.

“Leviticus” es un LIGERO 7/10

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