MATAPANKI: «Cómica transgresión» — CRÍTICA

Hay muchos clichés asociados al cine chileno, tantos que ni siquiera hace sentido enumerarlos. Pero uno de los más prevalentes, y de alguna forma legítimos, es esta idea que el cine chileno se hace con el extranjero en mente. Una discusión complicada, porque crea este círculo vicioso en que el cine chileno no es apreciado por chilenos porque no está hecho para chilenos, pero porque no es apoyado menos valor hay en hacerlo para chilenos.

No quiero cavar ese agujero más profundo, pero el fondo de la discusión es que no es común ver películas de género en este país. Filmes de acción, comedia, horror, ciencia ficción, o fantasía. Es imposible que una película de acción compita contra las obras de mega-presupuesto en Hollywood, pero es también este límite lo que hace que las cintas que sí se atrevan a ir en dicha dirección, más especiales. Caso icónico es la obra de Ernesto Díaz Espinoza, quien pareciera haber dedicado su vida a hacer una gran filmografía de acción chilena, sin ayuda. Hasta ahora.

“Matapanki” es la cinta debut de Diego “Mapache” Fuentes. Filme que tuvo su premiere mundial en el Festival de Cine de Valdivia, donde lo vi por primera vez e hice mis primeras impresiones. Luego tuvo un paso por Chiloé, La Habana, hasta llegar a Berlín en la sección de Generación14, y obtener una mención honrosa al Oso de Cristal. Ahora finalmente llegó a cines y pueden verla desde este preciso instante en salas chilenas.

En este filme Ricardo (Ramón Galvez) es un punk que pasa los días bebiendo y asistiendo a tocatas con sus mejores amigos. Un día, tras probar una extraña bebida alcohólico, adquiere súperpoderes que se activan cada vez que vuelve a beberla. Decidido a cambiar la sociedad, se lanza a la acción, pero todo se descontrola cuando, por accidente, se vea envuelto en un conflicto mundial.

Acción y fanzines

“Matapanki” te da un combo desde el primer fotograma. Esta película tiene un sello visual característico que bombardea el cuadro. Fotografía en blanco y negro. Imagen ruidosa. Todo sobre la visualidad de esta obra es agresivo y caótico. Hay una clara influencia del mundo de las fanzines, y siendo una cinta sobre “punkis”, es evidente que nace desde el corazón de la cultura independiente, under y “hazlo-tu-mismo”.

Es por esta agresividad que puede mezclar exitosa elementos de acción, artes marciales y kaiju. Es evidente que el presupuesto es limitado, pero porque la imagen es esencialmente caótica y ruidosa, se subentiende que las secuencias de batallas estén armadas a pulso, y la suciedad en la estética tapan los agujeros que podríamos ver en una imagen más limpia.

Por ejemplo, en varias secuencias de pelea, el montaje se encarga de pasar entre medio de combos y movimientos complicados, cosa que uno como espectador sume uno más uno y la experiencia sea fluida. Sin contar que hay un sólido uso de rotoscopia que es legítimamente admirable. La animación disminuye la brecha entre cine y comic. Y por lo mismo hay una gran influencia de obras visualmente vívidas de esta generación, como “Scott Pilgrim”.

Es realmente encantador ver un filme tan sediento de acción. Y en poco más de una hora de duración, no hay punto muerto. La edición es eficiente y la historia fluye de inicio a fin en toda la locura de sus personajes y conflictos.

Comedia absurda

Este elenco es sólido en su rol, pero la verdadera estrella es la comedia. Hay muchos estilos de humor en esta película, cada uno con una huella distintiva en la edición. El filme habita en un mundo alternativo en que cosas los personajes solo aceptan una realidad que no es necesariamente la nuestra, y amo que nadie se cuestione algunas cosas y solo se dejen pasar.

El hecho que el incidente incidental sea el protagonista tomándose un copete que pilló en la calle. Me es completamente creíble que en un momento de crisis un punky primero se tomaría una botella de lo-que-sea antes de escapar.

Hay muchos personajes que tienen esta relación cómica con la realidad. El hermano de uno de los protagonistas que solo entra para decir frases “profundos” y actuar como un pseudo-budista. Sin contar todo el humor que viene de la existencia de los presidentes de Chile y EEUU dentro de la película. 

El filme se sacude muchas cosas con la etiqueta de chistes, en particular, el hecho que la historia no haga sentido, lo que creo que se acerca peligrosamente a este comentario meta de “sabemos que esto es malo, pero es menos malo porque lo dijimos en voz alta”. Y creo que exitosa en no depender de esto en su totalidad.

Existe gran atención a detalle. Por ejemplo, en secuencias de los noticieros hay muchos MUCHOS chistes escritos en texto que son casos literales de parpadeas y pierdes. De hecho ni siquiera pude retener un tercio de ellos porque pasan en meros segundos. Y el esfuerzo general por hacer la comedia redonda incluso aunque no sea visible, habla del nivel de detalle sobre cómo hacer este universo creíble asimismo que absurdo.

Música y cultura pop

En general la construcción de este mundo se baña mucho del corazón cultural de la película. Esta es una obra que existe a través de sus referencias, pero no de forma que te griten en la cara “oye recuerdas esto”, sino que en enriquecer el argumento.

En específico, hay MUCHAS referencias a música. El protagonista usa una polera del disco “Roots” de Sepultura, un polerón de The Descendents. En su habitación hay posters de Eskorbuto y Bad Brains, que si no leí mal están impresos con otros nombres. Hay un pequeño needle-drop de Los Mirlos, además de bandas punkis locales. 

Pero no se queda ahí, la película homenajea los comics no solo en la estética sino que también en la sátira. La abuelita de Ricardo hace una versión curiosa del “con gran poder viene una gran responsabilidad”. En un momento un personaje cita al Androide 16 por algún motivo. El filme usa la cultura a su alrededor para construir esta película y con ello llevar a una obra única que no creo que podría haber sido hecha por nadie más que estos autores. 

Comentario social

Con un título como “Matapanki” uno espera al menos algún tipo de comentario social, aunque sea en el absurdo mismo de su premisa. Y esta película arroja todo contra la pared y da manotazos contra todo quien se le acerque. 

Yo vi este filme en octubre del año pasado en Valdivia, y volví a verlo la semana pasada previo a su estreno. Y vaya que esta película ha envejecido bien en estos últimos meses. Describir al presidente de Chile con apellido “Larraín Matte” es un chiste divertido en 2025, pero en 2026 es como… WOW. Además, hay todo un conflicto con el presidente de los EEUU, y miren, yo sé que cuando esta película se escribió el mundo ya era un caos, pero hay algo profético en ver que esta misma semana que se estrena es solo días después de que asumió el nuevo presidente, y que EEUU atacara medio-oriente. No creo que pudieran haber elegido una semana más relevante aunque hubieran tenido una bola de cristal.

Por supuesto, este filme es un gigante balance sobre las injusticias del mundo. El protagonista quiere hacer el bien en un mundo que está corrupto hasta sus entrañas, y en su absurda locura, llega a una sólida verdad que podría resumirse con “EEUU vale callampa”. Y como detalle, adoro que el respeto por los gringos sea tan poco que el actor que hace de su presidente ni siquiera hable bien inglés. Es un gran dedo del medio de haber visto por años a EEUU retratarse como héroes y ni siquiera poder castear bien a sus personajes “latinos”.

Dicho eso, no soy fanático de cuando el guion intenta volverse más “narrativo”. Y pongo comillas allí, porque sí, esta película quiere seguir cierta estructura, pero hay varias escenas donde siento que este filme, que es demente en sus entrañas, intenta tener algún tipo de arco en el micro de las escenas. En específico, que tengamos varias escenas de los personajes diciendo “no quiero poner a mis cercanos en riesgo”. Como intentando crear conflicto interno, que en toda honestidad, deja de importar muy pronto dentro de la historia. Me gustaría que la película fuera incluso más absurda y más sinsentido, porque tener una estética tan loca y luego intentar aterrizarla con un guión más “tradicional” es un extraño Frankenstein que no es tan efectivo como cuando sí decide que quiere pisar el acelerador con todo.

Son momentos como esos donde puedes ver los bordes de la historia. Y está bien, es decir, es un filme debut para casi todo este equipo, y creo que aún hay terreno donde excavar si es que Mapache quiere encontrar su voz propia. Casi me da la impresión que hay una versión más absurda de esta historia, pero porque este fue universitario, hay notas específicas que buscaban crear una obra más tradicional, con un arco más típico de tu clásica obra de ficción. Y no creo que necesitemos esto, esta película debería ser pura locura, y lo más serio al respecto debería ser el comentario político, no las relaciones personales entre personajes que siendo hiper honesto, no me importan tanto.

Conclusiones

“Matapanki” es loca, demente y divertida. Una película legítimamente increíble, que es además un gran debut, lleno de juventud y pasión por el arte. Como alguien que ama el cine de género, me llena el corazón ver películas así ser hechas con tanta adrenalina y corazón, y solo puedo rogarles que vayan a verla apenas tengan la opción.

No es común ver filmes así, y a veces estas historias se quedan en buenas intenciones, de las cuales sé bastantes casos, pero debo decirles, esta cinta es especial y merece su atención. No va a ser la cosa de todos, pero de quienes lo sea, tal vez sea su película favorita en la vida.

No se pierdan la opción de vivir un evento así es cines. Una obra joven y frenética, que solo es la superficie de lo que anticipo será una gran carrera para todo este equipo de artistas.

“Matapanki” es un SÓLIDO 8/10

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