La inevitable muerte. Todos vamos a morir, es triste pero cierto. Me encantaría pensar que nunca vamos a morir y que tenemos todo el tiempo del mundo para hacer todo lo que queramos, pero es poco el tiempo que tenemos y muchas las ambiciones en el horizonte.
Lorenz Hart fue un letrista estadounidense quien alcanzó notorio éxito en Broadway a inicios del siglo 20 junto a su compañero Richard Rodgers, quien componía las melodías a sus letras, y en su colaboración trabajaron en tales canciones como “My Funny Valentine”, “That Lady is a Tramp”, y aquel tema que le da título a esta película “Blue Moon”.
Richard Linklater es uno de los más queridos directores de la escena independiente en EEUU, y sus últimos años han sido increíblemente prolíferos. Tan solo esta década hemos tenido “Apollo 10 ½”, “Hitman” y este mismo año “Nouvelle Vague”. Esta película retoma su colaboración junto a Ethan Hawke, quienes trabajaron por última vez el 2014 en “Boyhood”.
Este filme tuvo su estreno mundial en el festival de cine de Berlin, donde Andrew Scott fue galardonado como Mejor Actor de Reparto. Y tuve la gran oportunidad de verlo en TIFF en septiembre.
En esta obra Ethan Hawke interpreta a Lorenz Hart, quien meses antes de su repentina muerte tiene una noche de reflexión en el estreno de “Oklahoma”, el musical de su colaborador Richard Rodgers (Andrew Scott) luego de haberse distanciado.
Actuaciones
Ethan Hawke es uno de los más grande tesoros de este planeta. ¿QUÉ NECESITAMOS HACER PARA VALORARLO CÓMO LA ESTRELLA QUE ES? Sé que todos amamos a Ethan Hawke, pero siento que no lo amamos con el fervor que merece. Él puede ser divertido, dramático, deprimente, patético, ganal, y todo en un solo rol: este rol.
Lorenz Hart y su historia no es algo con lo que esté familiarizado. Entiendo que es un personaje intrínseco al teatro norteamericano, pero a la mayoría de las personas que vean este filme desde cualquier otro lado del mundo, no tendrán esa misma conexión. Por lo mismo, me enfrento a esta película como un cheque en blanco, no tengo una expectativa de cómo Hart debe actuar o lucir, y Hawke crea en este personaje un protagónico dulce, carismático y brillante.
Mucho de este trabajo viene del diálogo, pero Hawke junto al resto del elenco hacen que las palabras fluyan en perfecta cadencia. Siento que podría escucharlos horas y horas, y la forma en que se comunican es magnética a tal nivel que podría solo escuchar esta película y pasar un genial rato.
Además de este incréible elenco. Un Andrew Scott reservado que en sus pequeños momentos en cámara es impresionante, y su química con Hawke hacen de esas escenas instantes fundamentales para esta historia. Las conversaciones con Bobby Canavale también son parte del corazón palpitante de este filme. Todos parecen tan bien casteados en sus respectivos roles.
Luego llega Margaret Qually quien sabemos que es increíble, pero acá sostiene el momentum que venimos a esperar de su perfil desde los últimos años. Qué estrella joven más grande que cada vez que está en pantalla llena la escena con su presencia. Y esa dualidad romántica-no-romántica con Lorenz es uno de los puntos de tensión y conflicto claves en esta historia.
Teatro y dirección
Esta es una película sobre teatro y música, y ambos pilares son aquello que sostiene el argumento. Linklater toma un paso al costado, y comparada con otros de sus trabajos, acá el formalismo no es el grueso, sino tal vez la falta de él. Es una película estática visualmente, pero de todas formas dinámicas en sus sucesos.
Toda la cinta ocurre en un puñado de locaciones, y tú ves a estos personajes moverse de habitación en habitación y sentir cómo la trama avianca aún cuando no tengamos complejos movimientos de cámara. Las actuaciones, el diálogo, las locaciones y la música se comunican a través del lente.
Me encanta el detalle que, al estar en un bar, con un músico en vivo, escuchamos siempre esta música en misma frecuencia a si estuvieramos allí. Muchas veces esta música será parte del ánimo de la escena, a veces incluso será el remate a un chiste. Hay un uso tan intencionado de las melodías de piano que crean este ambiente y lo conducen por toda su duración.
Reflexión sobre arte y legado
“Blue Moon” es un filme sobre legado. Lo primero que sabemos de Lorenz Hart, incluso antes de escuchar su voz, es que va a morir poco tiempo pasados los sucesos de esta película. Y eso obvio te deja a ti como espectador en anticipación a que cada cosa que el protagonista cree que va a pasar, no va a pasar.
Pero tú de alguna forma sabes que él lo sabe. Hart habla de la muerte como si le respirara en la nuca. Dialoga sobre su legado, sobre su arte, y reflexiona sobre el pasado como si estuviera lejos y el presente fuera instantáneo. La tensión del conflicto nace precisamente sobre si tenemos tiempo para hacer lo que deseamos, y si el tiempo que tuvimos lo ocupamos sabiamente.
El protagonista vive rodeado de arrepentimiento, de represión sobre lo que desea y lo que se espera de él. Es a través de este conflicto que puede comentar de la vida con idilica pasión. Su corazón no desea la muerte, pero la ve de cerca. Quiere seguir viviendo para crear música y teatro. Es la tragedia de la muerte, de nunca saber cuando tu historia ya estará escrita.
Me encanta cómo desecha su pasado y mira hacia el futuro. Comenta sobre que las letras que escribió ya no tienen importancia y que lo mejor está por venir. Es paradójico y tú caes en su hipnosis a tal punto que muchas veces hasta olvidas que no logrará hacer nada de eso. Porque su pasión es magnética y se contagia en la forma en que habla.
Esta es una gran película sobre qué hacemos con lo que tenemos, y cómo llegamos a un punto de no retorno. Es un filme dulce sobre personajes hablando y hablando, pero no es el texto de lo que dicen lo importante, sino todo aquello que queda bajo la alfombra. Conflictos no deseados entre amigos, represiones sexuales sin resolver. Es una historia llena de arrepentimiento que es acompañada con una melancólica visión sobre el presente.
Conclusiones
“Blue Moon” es una de mis películas favoritas que Linklater ha hecho. Si “Nouvelle Vague” es un homenaje al cine y la juventud, este es su homenaje al teatro y la vejez. Ambos filmes hablan respecto a dos caras opuestas, pero creo sinceramente que esta es la versión más exitosa de ambas visiones.
Adoro un Ethan Hawke que se permite hablar y hablar. A ratos olvido que lo veo a él. Siento que estoy frente a un personaje. Es una de las mejores actuaciones del año y quedará en el futuro como una interpretación icónica de uno de los más grandes actores estadounidenses vivos ahora.
Esta película apunta a algo específico. Pero como alguien que le teme a la muerte, que siente que tiene demasiado por hacer aún, caigo cautivado ante su diálogo, ritmo y personajes. El teatro es el escenario de estos personajes y lo viven día a día.

Deja un comentario